Rodolfo Alonso (1934-2021) fue uno de los poetas que a partir de los años 50-60 renovaron el lenguaje poético, junto a Francisco Urondo, Edgar Bayley, Mario Trejo, Eduardo Romano, H. A. Murena y otros. Fue ampliamente reconocido tanto en nuestro país como en Brasil, Colombia, España y Venezuela. Sin duda el principal aporte a la cultura que hace como poeta es la búsqueda de un lenguaje propio, un yo que se expresa creando aun a partir de las influencias recibidas (que como traductor de poetas brasileños y europeos seguramente habrá sido muy grande). Resulta apropiada su difusión entre los que se acercan, mucho o poco, a la poesía, y buscan adueñarse de su lenguaje en sus producciones, pues aporta elementos interesantes que vale la pena tener en cuenta: sus imágenes son creativas pero no indescifrables, sin perder de vista lo esencial de ellas que radica en las sugerencias.
Publicamos aquí como muestra estos poemas, "como para ir picando".
En el siguiente link encontrarán una selección personal extraída de diversas publicaciones de internet, en un material de unas 50 páginas en pdf.
https://drive.google.com/file/d/1Kh-08BldCAkgaw0985NMoFkkrzJQyBOm/view?usp=drive_link
BOCA DE
SOMBRA
Ce que dit la Bouche d’Ombre
Victor Hugo
Agridulce y distante,
con los
labios ceñidos,
sonreía,
mi madre
(igual
que Rosalía).
Bajo
cielos inciertos,
sobre
mares infames,
¿regresaba,
de dónde,
o nunca
había llegado?
Su mirada
inquietante
habla con
su silencio,
y no
puede alcanzarme
y no
puedo alcanzarla.
Una aldea
de montaña
relumbra
allí a lo lejos,
y una
ciudad distante
que nunca
estuvo cerca.
Ese mudo
dolor,
esos ojos
nublados,
hielan
con un reproche
liviano,
indiferente.
No podía
saberlo,
no podía
saberse
(igual
que Rosalía)
bajo una
negra sombra.
¿Un
misterio, un vacío?
Siempre
estuvo en la casa.
¿Un
dolor, una ausencia?
Nunca
nadie la supo.
Entrevisto
infortunio
expresándose
a penas,
que van
de uno a otro
sobre el rostro del mundo.
Algo
intenta decirnos
que no
quiere decirse.
¿La ruina
de su infancia
no me dejó ser niño?
Soledad
que se agolpa,
inefable
congoja
que no
puede nombrarse
ni
siquiera a sí misma.
Aunque
vuelva, no vuelve
(igual
que Rosalía),
a su
vieja niñez
en las
garras del mar.
CIRCE, NO VENUS
(Por ellas, Ella habla:)
“Derrochaste mis muslos.
Pero no sólo eso.
¿O acaso no me oías
aullar en la alta noche?
No te buscaba a ti:
buscaba tu sustancia
(el fuego que te habita
o soñé te habitaba).
Desmedida, voraz
como todo lo humano,
me irritó tu ternura
delicada y feroz.
Si la vida te pasa
sin que la tomes viva,
la muerte ordena todo
o todo desordena.
Y sólo encontrarás
(compréndeme insaciable)
al buscar lo que buscas.”
EL
AMOR VICTORIOSO
compañera
ya no me duele
el día
mujer
contigo nace
mi voz
rama intensa
el viento
de tu nombre
todo cae
sobre mí
el cielo
el sur
tu noche de dos alas
tu eternidad
el fuego
de esa guitarra
que ayer
temblaba
sola
CUERPO
A CUERPO
De una oscura pasión o algún esfuerzo, de un puro golpe de amor,
de cierta manera de hablar y sorprenderse no podrás
evadirte
sin dejar una huella, algo que te descubra.
CARA ROTA
no se ha colmado la medida
lo que has dicho lo que has amado
se tiene ahora bajo el sol
para ser despedazo o festejado
no estás todavía del otro lado
se ha dicho que tienes cosas por decir
no se acabó esto
mientras brille implacable la luz que desordena
todo lo que debe decirse o ser amado