Teniendo en cuenta que estamos en el mes de marzo, y éste es el mes en que se conmemoran tanto el día de los derechos de la mujer como el 45° aniversario de la última dictadura cívico-militar, me pareció pertinente traerles un cuento de Jorge Luis Borges, que se llama “La intrusa”, que proponemos leer o escuchar dirigiéndose a los siguientes links:
https://www.ceferinoflorida.edu.ar/admin/upload/docs/La%20Intrusa.pdf
https://www.literatura.us/borges/laintrusa.html
La versión leída, aunque no demasiado
bien, está en
https://soundcloud.com/user-617106803/la-intrusa-de-jorge-luis-borges
Resalta en el cuento la clave de la
dominación machista sobre la mujer:
-Es considerada una cosa, o un animal, no
una persona, y por lo tanto, una propiedad que se puede poseer y usar, o
disputar.
-La sumisión total de la mujer despojada
de todo derecho, que acepta esa situación
Reflexionamos sobre la importancia en nuestra educación sobre las acusaciones a
las mujeres “malas”, tratadas como infieles, traidoras, perversas, etc., cuando
no aceptan la obligación de sentir y
desear lo que el hombre decreta que debe
sentir.
Ese machismo estaba presente en la música
popular y en el cine, muy populares hasta los años 60-70. Recordábamos un
recitado gauchesco, “La Estancia del Mojón”´, el tango “Noche de Reyes”, entre
otros, que justificaban plenamente el femicidio cometido por el hombre, que en
lugar de ser considerado un asesino era tratado como un hombre bueno y honesto,
que hizo lo que tenía que hacer, con una reacción vista como justa y hasta necesaria ante semejante delito
contra la honra, y el bolero “Propiedad privada”, por mencionar sólo tres canciones
que dejaban totalmente afuera la opinión de las mujeres. En las películas que trataban el tema, la
mujer tenía casi siempre un final trágico, pues si no se suicidaba carcomida
por la culpa, algún accidente lo concretaba. Otro final hubiera sido repudiado
por escandaloso, y censurado por la autoridad encargada de proteger la moral
del público al que se debía respetar.
No fueron tan populares (¡y lo peor, a lo
largo de las décadas!), otras canciones como “Paciencia” (“Paciencia, la vida
es así, ninguno es culpable, si es que hay una culpa”)
En la gran renovación cultural de los años
60 y 70, esas canciones horribles fueron olvidadas, los jóvenes de esa
generación (no todos los jóvenes, obviamente) habían empezado a entender el
tema con más sensibilidad humana.
Pero ya hace unos cuantos años, 15 o
quizás más, ese tipo de letras han vuelto a ser populares entre jóvenes que
desprecian el tango y el bolero por antiguos, pero vuelven a una mentalidad que
parece retroceder en la época cultural.
En cuanto a su vínculo con la relación
autoritarismo-democracia, el cuento fue publicado seis años antes de 1976,
aunque recordemos que en esa época (1966 a 1973) estaba en el poder la
autodenominada “Revolución Argentina”. Época muy politizada en la que Borges
enfrenta la acusación de sus críticos de
refugiarse en la literatura fantástica para evadirse de la realidad.
Y sería coherente pensar el sentido de
este cuento haciendo algo similar a lo que él hacía cuando tomaba un hecho
sucedido siglos atrás, como perdido y rescatado en una selva de citas eruditas
para resignificarlo y hacernos pensar en nuestro presente. Sería ingenuo hacer lecturas simplistas de
Borges, su narrativa siempre admite interpretaciones que van mas allá de lo que
se vé a simple vista. Maestro de la ironía, demuestra a sus críticos que puede
escribir cuentos realistas, ambientados en nuestra realidad, pero que
establecen relaciones con nuestra realidad, no solo argentina, sino también
universal. Al fin de cuentas, la mejor manera de estudiarnos a nosotros mismos,
es estudiar objetivamente a otras culturas y especies. No se estudia la vida
social de las hormigas y las aves para conocerlas, sino para reflexionar sobre
nosotros.
Se me ocurre que la historia de los
hermanos Nilsen y Juliana admite una reflexión basada en la relación entre los
dirigentes políticos y la Patria, la democracia. Cuando ellos se disputan la
propiedad del Estado y sus bienes, al pueblo le toca jugar el rol de Juliana,
víctima pasiva de esa lucha entre opuestos que en realidad tienen la misma
sangre. Pueden disputársela, llegar a acuerdos para venderla o para matarla y hacerla desaparecer, uniéndose para que
la rivalidad no termine con ellos, o con uno de ellos. Se necesitan para seguir
siendo como son.
Quizás, estos dos orilleros de 1890, y
esta Juliana (nombre vinculado con nuestra fecha patria) estén hablando de
nosotros mismos. De una Juliana que .no es dueña de su propio destino, y hasta
de su propia vida, aceptando paciente, padeciente, pasivamente, su destino enajenado, sometido.
Tal vez la ironía que fue distintiva de
Borges (cuando afirmaba que su literatura era sólo eso, literatura, nada más
que un juego, un entretenimiento personal), haya sido, como toda ironía, una
manera de evitar, más con sabiduría
que con cobardía, la feroz
oposición que suelen provocar las palabras portadoras de verdades profundas que
no deseamos escuchar.
EL INFORME DE BRODIE (Libro en el que figura “La intrusa”)
http://www.ignaciodarnaude.com/textos_diversos/Borges,El%20informe%20de%20Brodie.pdf
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