Con estos apuntes cerramos el taller de este año, con una síntesis de algunas observaciones y recomendaciones útiles tanto para la interpretación como para la producción literaria y/o pictórica, que hemos trabajado durante el curso. Obviamente, están sujetos a ampliaciones y reformulaciones. Como también consultas, que podrán hacer en cualquier momento por este medio.
El TEMA, la SITUACIÓN, el
CONFLICTO, el CONTEXTO
El TEMA: una persona o grupo, un ambiente natural, la vida en
la ciudad o en un barrio, un acontecimiento, que concentra nuestra atención.
a Puede tratarse de
un tema simple, con un objeto único o con muy pocos elementos. Por ej., una
despedida amorosa, una esquina del barrio, un gaucho en la pulpería, o tocando
la guitarra bajo un árbol, cerca del rancho, etc.
b Un tema complejo, con muchos elementos que
intervienen y llaman nuestra atención, dispuestos en cada estrofa de la
canción, o en el papel sore el que está el dibujo que observamos o lo que
estamos dibujando. Ej.: el tango “En la madrugada”, “Avellaneda blues”, “Soy la
morsa”, “Lucy en el cielo con diamantes”.
c Casos intermedios
entre a) y b), con muchos elementos sobre un solo tema: “Juancito Caminador”,
“El cosechero”, “Barrio de tango”, “Sur”, “Malena”.
La SITUACIÓN : Dónde, en qué momento, se ubica el tema. En una doble
dimensión, que por lo general se acompañan mutuamente: la situación externa al
personaje, y lo que le pasa por dentro. Ej.: la zamba “La nochera”, el tango
“Garúa”. En otros casos, hay un contraste entre el personaje y el medio en el
que se encuentra. Por ej., la balada rock “Ayer nomás”, de Moris, o “Fermín”,
de Spinetta.
El CONFLICTO: también se puede presentar un contraste entre el
pasado y el presente, el paso del tiempo, lo que se desgasta y lo que
permanece, el amor y la soledad, lo que pudo ser y no fue, la libertad y la
opresión, las injusticias, la lucha por la libertad, la muerte y la vida.
El CONTEXTO: qué otras cosas suceden alrededor, al mismo tiempo.
Ej.: “El viejo Matías”, de Víctor Heredia. Cómo se relaciona con estos aspectos
ya señalados. Obviamente, la mayor definición de la imagen, el detalle, la luz
y el color (o no, según qué se quiera significar) recaerá sobre el objeto
principal, y será menor en los que lo acompañan, si se trata de un retrato, por
ej. La imagen clásica de Maradona, o de un artista en un recital, permite que
su entorno pierda ese nivel de información, o hasta desaparezca por completo.
En “El viejo Matías” o en “Laura va”, el entorno está apenas nombrado, sin
detalles, pues la realidad de la que se habla pasa por dentro, no por fuera de
los personajes. El andén, el tren, la
escuela, los obreros, etc., no es necesario fijar demasiado la atención en
ellos, son sólo referencias externas de las emociones de los personajes.
Si lo que se quiere en cambio es describir un paisaje,
se opta generalmente por una ambientación detallada, hiperrealista. Como también,
dentro de ese paisaje, se puede optar por acentuar la perspectiva que hace ver
con más nitidez y tamaño lo que está más cerca, mientras lo que “se aleja” de
la mirada va disminuyendo en tamaño y en definición.
En una poesía, lo clásico es que el final tenga un
“broche” que “cierre” el tema, impactando con su significado. En un dibujo o
una pintura, suele ser algún detalle que
no ocupa el centro de la escena, pero que promueve una reflexión profunda sobre
el tema. Ej.: Cristo como figura central, algún ángel un poco más atrás, no tan
definido quizás, pero que no pasa inadvertido; Colón y un globo terráqueo; una
pareja bailando el tango en la calle y algún viejo edificio detrás (almacén,
esquina con un buzón, etc.)
La COMPOSICIÓN: Cómo está armada la escena, este rompecabezas que ahora armado
transmite una idea coherente. O un caos, si esa es la intención, de expresar
una situación de ruptura, como en muchas obras de vanguardia. Pero que se
entiende como caos, esa es su coherencia.
LA IMPORTANCIA EXPRESIVA DE LAS PALABRAS
Y DE LAS FORMAS, COLORES E ILUMINACIÓN, EL SOMBREADO, EL CONTRASTE, EL
CLAROSCURO.
Nada
es casual en la literatura y en el arte. Cada palabra expresa algo, el sonido
mismo de sus letras, suaves o fuertes, sugerentes o explosivas pueden ser tan
importantes como su mismo significado; lo mismo sucede con la luz (o su falta),
los colores, las sombras y las penumbras, los contrastes, los fuertes
claroscuros que permiten ver algo parcialmente iluminado, en medio de una
marcada oscuridad, el negro y el blanco conviviendo expresivamente.
En
una obra pictórica, se busca que la composición esté equilibrada disponiendo
las imágenes, según su importancia
significativa, siguiendo la “Z” de la mirada, como el cerebro acostumbra
observarla:
1 2
3 4 (detalle significativo que “cierra” la obra)
La cuestión de la transparencia versus
el símbolo y las imágenes poéticas.
En
la literatura, las palabras utilizadas pueden ser “transparentes”, significando
lo mismo que nombran, cada cosa por su nombre. O por el contrario, representan
mediante algún tipo de asociación con la que se relaciona o compara con otra; y
es esta otra cosa no nombrada lo que se quiere expresar. Ej.: La expresión “las
sombras de la noche” puede estar significando una situación adversa, o la
muerte, o el misterio, una situación indefinida, confusa. Pero aun en el caso
de que la palabra designe a la cosa misma, impacta por su mismo significado, o
tiene un fuerte contenido emocional, subjetivo, expresa lo que puede sentir el
personaje ante esa palabra. Ej.: la expresión “un calor pesado y húmedo volvía
lentos los pasos y el entendimiento”, provoca que el lector lo sienta casi como
si estuviera al menos recordando una situación así. “Al fin, todo sucede”,
expresa una reflexión. “¡Al fin! ¡Todo sucede!” expresa una exclamación de
alivio, de anhelo de justicia realizado.
En
el caso, por ej., de “Juancito Caminador”, el nombre mismo del otro yo del poeta,
es muy significativo. “Juan“ es un nombre simple, es todo lo contrario de César
Augusto, Maximiliano, por ej. Y el diminutivo es propio de los que despiertan
afecto; “Caminador”, por su condición de viajero por el país y el mundo,
solidario con todos los seres humanos simples de cualquier región que sean, y
como buen caminador, tiene mucho conocimiento de la realidad y de la gente. En
ese poema, que utiliza un lenguaje predominantemente directo, “transparente”, las cosas que enumera,
llamándolas simplemente por su nombre (la botella, el barquito, el conejito, la
estrella, el reloj de cuco, el trabuco, el fonógrafo, etc.) despiertan en el
lector la cálida emoción del recuerdo de los espectáculos de magia,
maravillosos pese a su pobreza (“de barracón”, no de teatro), tal vez por eso
mismo. Con la excepción visible de la
“reina del ajedrez”, que sí puede ser considerada una imagen poética con algo
de surrealista o fantástico, que sugiere la presencia femenina en la vida del
poeta, pero que no es una reina de ningún Estado monárquico con todos sus lujos
y distinciones privilegiadas, sino una reina común, muy cercana, cuya vida se
desenvuelve en los casilleros de ese ajedrez que podría representar la vida, un
juego que no se sabe cómo terminará, según como lo juguemos… “Todo cabe en una caja” es una expresión muy
clara y directa, triste por su referencia a la muerte. Pero si la canción
perdura y sobrevive también a las burlas, al deterioro que sufren las cosas con
el tiempo. Entonces comprendemos, mediante la emoción que nos ha provocado este
uso aparentemente casi directo del lenguaje, que en realidad, el poema en su
totalidad es una metáfora, un símbolo, pues podemos comparar a este Juancito
Caminador (personaje ficticio que representa al autor) como alguien que con su
actividad (específicamente, de poeta, una especie de mago que mediante la
poesía vuelve maravilloso lo simple, la vida, embelleciéndola. Y la canción
representa lo inmaterial, que permanece porque nos queda grabada en la emoción
del recuerdo. Podemos decir que al poeta, aún fallecido, lo seguiremos teniendo
vivo en nuestra memoria. En conclusión, esto demuestra que en la poesía y en el
arte en general, siempre hay otro mensaje invisible que decodificamos con la
sensiblidad, pese a (y gracias a) las
palabras que por más directas que sean siempre expresan mucho más de lo que
dicen.
Cómo se llega a la metáfora
El
primer paso es tomar un tema (persona, situación, lugar, momento, etc.:
cualquier cosa a la que estemos refiriéndonos y compararlo con otra cosa.
Las
más antiguas, que figuran ya en la Biblia (más precisamente, en el Cantar de
los Cantares) ya están tan repetidas a lo largo de los siglos que hoy han
perdido su valor creativo, pero son útiles para ser tomadas como ejemplo.
“Dientes como perlas”, “ojos como estrellas”; otras son más recientes: “el mar
es como el espejo en el que te miras, nuestro espíritu profundo e insondable como el mar….” ““Sus ojos son oscuros como el
olvido, sus labios apretados como el rencor” (“Malena”, de Homero Manzi).
En
un segundo paso, la comparación se convierte en una imagen metafórica cuando
cambiamos la palabra “como” por “de”, y nos queda “dientes de perlas”, “alma de
mar”, “ojos de estrellas”, que si la invertimos gana en valor expresivo con
“las estrellas de tus ojos”. Otra podría ser “mirada de hielo”, por ej.
Spinetta usa mucho este recurso: “muchacha ojos de papel, piel de rayón, voz de
gorrión…”; “vive de azul…”
En
un tercer paso, muy utilizado en las vanguardias poéticas que con más audacia
incursionaron en la transformación del lenguaje poético y pictórico, desparece
el nombre de lo que estamos hablando y aparece solamente la otra cosa con la
que la comparamos. Es decir, sólo quedarían las palabras “perlas”, “estrellas”,
“mar”. Exigen que el público descifre el significado oculto con su
sensibilidad, lo que favorece la riqueza de interpretaciones. Siempre que se
busque la coherencia con lo que el poema expresa, siempre hay pistas, en otras
palabras o imágenes que funcionan como guía, o en el clima emocional que
expresa la obra. No caer en el error de la interpretación más fácil que venga a
la memoria: un alumno de literatura debía responder quién era el personaje del
que hablaba un poema, referido a un carpintero que también fabricaba su propia
guitarra y vivía en un barrio de Buenos Aires. Su nombre era Antonio Gil. El
alumno respondió que se trataba del Gauchito Gil…
El surrealismo utiliza imágenes que nos llegan
muy profundamente al inconciente, o surgen de él, pero que es casi imposible
explicar con palabras.
En “Chiquilín de Bachín”, un niño que vende
rosas en la parrilla “Bachín”: “si la luna brilla sobre la parrilla, come luna
y pan de hollín”. En “A estos hombres tristes”, de Spinetta: “Salva tu piel, la
ciudad te robó el verano…Vive de azul… Ponte color, que al morir los hombres
son más blancos que al volar sin volver…” “Algo flota en la laguna” expresa la
mezcla de pánico y deseo de justicia que experimenta una persona que se
encuentra con el cadáver de un desaparecido flotando, pero el terror y la
despersonalización que sufrieron las víctimas hacen que se lo nombre como
“algo”, algo misterioso, que no se sabe lo que es. Hay que deducirlo de las
sensaciones que impactan nuestra sensibilidad.
En
síntesis, estos son algunas cuestiones que pueden ayudar a familiarizarse con
la interpretación de un poema o de una obra pictórica, o de su intento de
composición. Pero nunca olvidar que la base es como ponerse a jugar, a hacer
volar la imaginación y la sensibilidad, y luego viene la experimentación a ver
cómo va quedando. Los verdaderos artistas disfrutan más de la experiencia que
del resultado, pues una obra siempre está en proceso de construcción. El
resultado es una necesidad del mercado que necesita productos terminados para
vender…
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