miércoles, 14 de febrero de 2024

Poemas y canciones para celebrar el amor

 PABLO NERUDA

Poema 5 (de "20 poemas de amor y una canción desesperada")                     

Para que tú me oigas
mis palabras
se adelgazan a veces
como las huellas de las gaviotas en las playas.

Collar, cascabel ebrio
para tus manos suaves como las uvas.

Y las miro lejanas mis palabras.
Más que mías son tuyas.
Van trepando en mi viejo dolor como las yedras.

Ellas trepan así por las paredes húmedas.
Eres tú la culpable de este juego sangriento.

Ellas están huyendo de mi guarida oscura.
Todo lo llenas tú, todo lo llenas.

Antes que tú poblaron la soledad que ocupas,
y están acostumbradas más que tú a mi tristeza.

Ahora quiero que digan lo que quiero decirte
para que tú las oigas como quiero que me oigas.

El viento de la angustia aún las suele arrastrar.
Huracanes de sueños aún a veces las tumban.
Escuchas otras voces en mi voz dolorida.
Llanto de viejas bocas, sangre de viejas súplicas.
Ámame, compañera. No me abandones. Sígueme.
Sígueme, compañera, en esa ola de angustia.

Pero se van tiñendo con tu amor mis palabras.
Todo lo ocupas tú, todo lo ocupas.

Voy haciendo de todas un collar infinito
para tus blancas manos, suaves como las uvas.


MARIO TREJO

EL PRINCIPIO DE RAZÓN SUFICIENTE 

 

La quiero
 
Por sus piernas que la conducen a mí
y sus pasos que la alejan de los otros
 
Por las olas de su cuerpo
y el mar de fondo de su piel
 
Por sus manos que hacen juego
y la gravedad de sus caricias
 
Por la solemnidad de sus caderas
y la precariedad de su cintura
 
Porque cuando despierta echan a volar los pájaros
y sus sueños son sus mejores argumentos
 
Porque está atada a mí
y resplandece de libertad
 
Porque sólo ella puede aniquilarme
y sólo ella puede perpetuarme
 
Por sus ojos sus ojos
porque sí y por supuesto
 
Porque es ella y no otra

ENEAMIGA

 

De tus ojos mis ojos
han bajado
a la página blanca
 
Con tus ojos mis ojos
han escrito
una lengua que canta
 
Furiosa simetría
amorosa distancia
Vivo para vivirte
el tiempo de una pausa
 
Amiga y enemiga
en el ser de una nada
Cuando el amor nos deja
la muerte nos alcanza

 

Cuando el amor nos pierde

la eternidad nos gana


EDUARDO ROMANO

EL RESCATE

Quiero que arrojes ese cansancio

y vuelvas al mar, o por lo menos a las costas.

Allí te devolveremos el sol que perdiste

largas noches desbocada

entre canciones sucias, amores baratos.

Quiero que seas nuevamente madera

como en los tiempos apenas calculables

de nuestros primeros encuentros:

tu vestido color de carcajada, tu pelo

taciturno, tus manías, tus paseos

al centro del placer y del olvido.

Quiero llevarte en mi cabeza viajera

los pocos años sólidos que restan.

A mi manera tendrás buenos paisajes

el jardín necesita ternura

yo necesito, en mi cuerpo, tu jardín.

Vamos, prepara las valijas, una sonrisa,

y un abrigo de lana, para asomarnos, por las noches,

al cielo fragante de nuestro mismo pueblo

que pasa, mansamente, sin mirar hacia atrás.


Miguel Saravia: Mujer, niña y amiga 

Almendra: Muchacha

Los Beatles: Y yo la amo

Frank Sinatra: Extraños en la noche

 

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