Comunistas y católicos durante la posguerra en el sur de Italia
Tras la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), derrotada la experiencia
nazi-fascista en Europa, Italia reacomoda su sistema político adaptándose a la
nueva realidad mundial, dividida en dos grandes bloques: Europa occidental
aliada a Estados Unidos, nueva potencia indiscutida del mundo capitalista,
contra el bloque comunista en el que se incluye a los países de Europa
oriental, bajo la dirección de la Unión Soviética. El pacto de no agresión que
busca controlar el conflicto en Europa (no así en las zonas periféricas como
Asia y África) por dos medios opuestos y complementarios: la amenaza latente de
la bomba atómica por armas partes como elemento de presión psicológica, y la
convivencia en los estados que recuperan el sistema democrático, en las que el
Partido Comunista Italiano disputa el poder dentro del marco legal del sistema
republicano parlamentarista, con los partidos
tradicionales (conservadores, liberales, demócrata cristianos y
socialistas).
En ese contexto, Giovanni Guareschi reproduce ese ambiente de guerra
fría, solamente ideológica, sin recurrir a la violencia, entre ambas partes, en
un pueblito del atrasado sur de Italia, cuyos pobladores se expresan con un
carácter algo más que fuerte. Los conflictos de la población son vividos y a la
vez resueltos por sus líderes: el alcalde comunista Peppone, que debe
controlarse a sí mismo y a sus seguidores más enardecidos e incapaces de
adaptarse a la necesidad de límites basados en el respeto mutuo, y Don Camilo,
que debe aceptar esos límites en sus diálogos con Jesucristo. También
transgrediéndolos, dentro de un marco más pacifista que pacífico.
Tanto uno como otro han participado de la resistencia civil armada contra
el fascismo, y esa experiencia sirve para que el áspero diálogo entre ambos sea
posible. (Don Camilo aún guarda clandestinamente su metralleta como recuerdo… y
a veces algo más, cuando la usa en alguna “distracción” que de algún modo
ayuda, ilegalmente, a impedir un mal mayor, sin dirigirla contra ninguna
persona; también su escopeta de caza puede ser usada para sumarse a los
festejos de fin de año haciendo disparos al aire… que casualmente destruyen
algún símbolo de sus adversarios).
El conflicto está matizado con mucho realismo sin recurrir a
esquematismos ideológicos: muchos comunistas (el alcalde entre ellos) son
también creyentes, y su conflicto es contra Don Camilo y el Papa, no contra
Dios, y la mayor dificultad para Peppone es hacer entrar en razones a los ateos
violentos. Y Don Camilo no comparte la actitud de los terratenientes y
comerciantes, cuyo cristianismo no alcanza al respeto por la dignidad de los
trabajadores, ni al desprendimiento solidario de parte de sus bienes, ni para
la parroquia ni para la comunidad.
Desfilan en sus cuentos problemáticas que comenzaban a discutirse como
importantes: la guerra, las consecuencias sociales y sanitarios de los
experimentos atómicos, la conflictiva relación entre democracia justicia social
y progreso, las rivalidades entre pueblos vecinos, el respeto por las creencias
de otros, el uso de la riqueza…
Los argumentos que exponen los protagonistas no tienen desperdicio. De
ambas partes, expresan la búsqueda de un encuentro, una difícil solución, entre
los hechos de la realidad y la conciencia.
Su postura, crítica del comunismo ateo, pero también observadora de sus
razones, también lo fue, obviamente, para los cristianos de la época, y recibió
acusaciones de ambas partes.
En su momento fue interpretado como un refrescante fresco de los debates
ideológicos de su tiempo.
Quizás, podamos seguir leyéndolo como una metáfora útil para seguir
reflexionando las cuestiones que tienen que ver con la realidad y nuestras
actitudes. Como se ha dicho “pinta tu aldea y pintarás el mundo”. En cualquier
tiempo y lugar.
FRAGMENTOS SIGNIFICATIVOS DEL PENSAMIENTO ANTIGRIETA DE GUARESCHI
Diálogo entre Jesús y don Camilo:
(Jesús:)
—Tú no representas la facción opuesta a la de Peppone: tú tienes que
representar el conocimiento que ha de mediar entre los dos bandos opuestos y
hacer que observen la ley eterna. Si te identificas con la bandera de una
facción, ¿cómo podrás mostrarles las tablas de la ley eterna a los hombres del
otro bando y decirles: «Éstas son las leyes de Dios»? Te pueden contestar:
«¡No: son las leyes del bando enemigo!».
Don Camilo extendió los brazos:
—Jesús, hay dos bandos: el de Cristo y el del anticristo. Yo no puedo
quedarme en medio de los dos, tengo que luchar en las filas de Cristo.
—Don Camilo: es una blasfemia que
concibas a Dios como jefe de un partido. Y tu culpa es doble porque sometes
la suerte de Dios a merced del resultado final de la lucha entre dos bandos y
porque crees que tu Dios va a inclinarse
a favor de una facción en contra de la otra. En cuanto a la ley creada por
los hombres, hay hombres observantes de la ley, hombres que violan la ley y
hombres que salvaguardan la ley. Pero el
hombre justo no dice: yo soy la ley y por tanto tengo que militar en las filas
de los que salvaguardan la ley. El hombre justo está sencillamente de parte de
la ley y vigila la integridad de la ley para evitar que los guardianes de la
ley la salvaguarden con actos contrarios a la ley. Existe la ley divina y
existen hombres que obran contra la ley divina y hombres que combaten en nombre
de hacer triunfar la ley divina. Pero tu
lugar está por encima de los bandos, has de proteger la ley divina para que
nadie pueda tocarla, para que conserve toda su integridad; y que pueda ser
mostrada pura, inmaculada, resplandeciente, como suprema amonestación a los
contendientes de uno y otro bando.
Don Camilo alzó los ojos al cielo.
—Entonces, ¿qué tengo que hacer, Jesús? ¿Quedarme parado mientras los
otros andan?
—Anda, don Camilo: camina recto por el camino del Señor. Y si ves que
otros caminan recto por tu mismo camino, regocíjate en lo más profundo de tu
corazón. Y si de repente te encuentras solo porque los que caminaban a tu lado
se han salido del camino del Señor para tomar un atajo, entristécete, pero
sigue en el camino del Señor. Llámalos a voces, implórales que vuelvan al buen
camino, pero que no te salgas del camino del Señor. ¡Jamás, don Camilo, jamás! (….)El camino del Señor no tiene atajos. Todo
aquel que, aunque momentáneamente, se sale del camino del Bien, camina por la
senda del Mal.
(Del cuento "El camino del bien", en El año de don Camilo).
LAS OBRAS DE “DON CAMILO” PARA DESCARGAR EN PDF
Lamentablemente, quizás se hallen algunos ejemplares en mercado libre, pero son inhallables en su formato digital para descargar gratis. De todos modos, la globalización cultural ya nos ha acostumbrado tanto a palabras como gilipollas, como a los españoles entender el significado de “che, boludo”. Y si no, es muy fácil buscarlos en la red.
Don Camilo. Un mundo pequeño
https://drive.google.com/file/d/14zN_Fx184YwOItEks6hElsGl4VF0DYjr/view
Esa gente. Pequeño mundo
https://drive.google.com/file/d/1lamf6K7_6i1nQzxIPLUEH8Tz5v_MXfdw/view?usp=drive_link
La vuelta de Don Camilo
https://drive.google.com/file/d/1kJ5_-ON_YWr8ecDAeesHMYNMoAH_Pto4/view?usp=drive_link
El camarada Don Camilo
https://drive.google.com/file/d/1wyiRyWlsrb6TUoBsFTQqXWFPaayPvtzh/view?usp=drive_link
El año de Don Camilo
https://drive.google.com/file/d/1bjAXLynyo_xqMmdkY5TTht4JKWydvPDB/view?usp=sharing
El lechuguino pálido
https://drive.google.com/file/d/1bjAXLynyo_xqMmdkY5TTht4JKWydvPDB/view?usp=sharing
Don Camilo y los jóvenes de hoy
https://drive.google.com/file/d/1RkFStF8ZV5J8aPwlbMptN_tlItCG7RDF/view?usp=sharing
No hay comentarios:
Publicar un comentario