miércoles, 15 de enero de 2025

LAS VISITANTES por Luis F. Gobea

                                                

Ellas vienen a mí

cuando se va la lluvia

y la tormenta amaina,

con sus vestidos de sombras

y la ternura de sus miradas lánguidas

calmas como la noche

cuando la noche es calma.

 

Viejas amigas de un tiempo y un país

que ya no existe cuando lo miramos

pero que todos ven en la mirada nuestra:

cierto aire cansado de haber cruzado inviernos

que de repente vibra, corre, sueña

como si el tiempo transcurriera  a la vez

en almanaques de distintas épocas.

 

Yo las sigo amando

como a todo lo que fue y no pudo ser.

Como yo saben bien

que la vida es hermosa

cuando la muerte no muere

porque forma parte de la vida.

 

Ellas también me amaron

         Qué tiene de raro eso

cuando se comparte el latido de los sueños

las estrellas y el suelo que pisamos

sobre el paisaje amado

que a su vez nos interpela e interpreta.

 

Por eso se aparecen cada vez

que me acomodo en un sillón

frente al ventanal sin tiempo

para sumergirme en mi mar interior

cuando me refugio a escuchar música sacra:

las bossas novas por Sinatra y Jobim,

un tango melancólico con ritmo de bailar la vida

un lento saxo que se desliza suavemente sobre el blues

o alguna bella zamba por Julia Elena Dávalos,

y recupero mi real

documento inmaterial de identidad.

 

 

No me interpelan ni aconsejan

Simplemente comparten el momento;

están junto a mí,

las llevo bajo mi piel

al salir a caminar por los dos mundos

con la sonrisa feliz

aunque nadie entienda por qué

pero sí adviertan

que se trata realmente de algo raro

que quizás valga la pena investigar.

 

II

 

Otras veces, en cambio,

provocan mi reacción con sus insinuaciones.

 

Ni se te ocurra interpretarnos,

como si fueras un estudiante de psicología

en el bar de Filosofía y Letras,

me susurra Mónica, que siempre está de vuelta

y ha descubierto que los discos y los libros

no deben valorarse sólo por su portada

ni una buena canción por su estribillo.

 

Te quisimos porque no te ponías en ganador…

Conocías el secreto de la comunicación y el encuentro

     me informa Laura, con su dulce encanto de adolescente ingenua—.

     Siempre vivías las cosas como si te sucedieran

     o te estuvieran esperando a cada paso.

 

Y sobre todo, porque sientes

que la delicia de comer no está sólo en el acto

sino en saber captar aun antes y después lo sabroso del plato

 observa sabiamente Inés, la experta cocinera,

maestra también en las artes del amor.

 

No les contesto, sólo pienso en Claudia,

la que lograba en silencio, sólo con la magia de su cuerpo radiante,

que yo me concentre en sentir

con la conciencia de mi piel

lo que mis ojos percibían.

 

 

III

 

Ellas volverán sin que yo las convoque.

No las aguardo, pero no las olvido,

viejas amigas que cruzan por el tiempo.

Saben que no es lo mismo

la historia que la vida

y que el pasado siempre

nos encuentra a la vuelta de la esquina,

bajo el arco iris

cuando la lluvia calma

y amaina la tormenta.

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MI PRODUCCIÓN LITERARIA (LFG)


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