miércoles, 25 de agosto de 2021

UNA DICE TANTAS COSAS EN ESOS CASOS… por Juan Carlos Ustarroz


      —Lo decís ahora, por decir  dijo Laura.

   Laura dijo  Armando con voz cansada no empecés de nuevo. El día está lindo, lo podemos aprovechar…

   Lindo para vos  que lo podés disfrutar…Además, mirá las nubes en el horizonte.

     Se van a ir para otro lado dice Armando, tratando de calmar a Laura, pero el viento había empezado a mover las abundantes flores alrededor de ellos. Parecía que todo el mundo que pasaba llevaba un ramo. 

     Y como se llama? inquirió Laura.

     Ya te dije suspiró,  resignado, Armando.

   —Me olvidé —insiste Laura. Armando sabe que no se olvidó. Lo pregunta para molestarlo. Para hacerlo sentir aún más culpable

     Irina  musita Armando,– Irina se llama.  La conocí hace un mes. En el club.

     Un mes… Laura se muestra irónica. Su boca hace un gesto mustio y su pelo moreno le tapa parcialmente su  cara pálida movido por el viento que, ahora sí, comienza a soplar con fuerza. El sol se ha ido. Comienza a hacer frio.

   Un mes  refuerza Armando, entre enojado y cansado. No irás a pensar que…

    No pienso nada sonríe agriamente Laura, mientras más gente quizás por el viento que los espanta, quizás por la hora, son las 18:45 comienza a pasar rápidamente entre ellos, sin mirarlos ni darse cuenta de su presencia. 

    Recién pasó un año. Cualquiera diría que un año no es mucho…remata Laura con un mohín en la boca.

  Pero vos me dijiste que…interrumpe Armando, tapándose la cabeza con el papel que había traído –empieza a caer una leve llovizna , mientras recoge apresuradamente  la tijera, el libro que leían con Laura cada vez que ella se ponía nostálgica y el álbum de fotos familiares que siempre cargaba por las dudas. 

    Una dice tantas cosas en esos casos dice Laura, con esas sonrisa triste que siempre desarmó a Armando. La gente ya casi no pasa mas. Laura amaga con darse vuelta y dar por terminada la charla.

     La llovizna aumenta y el agua está fría. Entre manotazos, pero prestando atención a Laura, Armando limpia lo que puede o que había quedado sin arrastrar el viento.

  Nos vemos la semana que viene, como siempre dice Armando, destrozado por la culpa e intentando alargar la conversación, pero la llovizna ya era una lluvia, estaba casi obscuro y el lugar se había quedado desierto.

    Sí, sí dijo Laura con tono agrio y sin darse vuelta, mientras desaparecía de su vista.

     Armando termina de recoger todo. Como suponía, está destrozado. Pensará como resolver esto en su casa, pero ahora levanta todo y corre hacia la salida, bajo el agua e intentando proteger sus cosas. Debe apurarse. El cementerio cierra a las 19.

 

MI ANÁLISIS DEL CUENTO

El cuento está muy bien logrado, con su sorpresivo final propio de la literatura fantástica, con algunas señales previas mediante detalles que cobran significatividad al terminar de leerlo.

La narración se desarrolla a través del diálogo entre los dos personajes, y el contexto, que se va comprendiendo al final, sorpresivamente, pero sugerido, no explícito, cobrando significatividad los pequeños detalles referidos como al pasar (la hora, las flores en el piso, otras personas que pasan con flores, y que se alejan cuando comienza a llover).

El conflicto mismo tampoco está explícitamente narrado por el narrador externo: se desprende de sus sobreentendidos en una discusión de reproches y evasiones que intentan evitar el conflicto, en un ambiente percibido en todo momento como raro por el lector, gracias a la economía en las descripciones. Si se lo llevara al cine, ese clima raro se transmitiría en las imágenes sin ninguna dificultad.

El clima meteorológico acompaña al clima humano tormentoso, ambos negados al principio por Armando, y se desatan al mismo tiempo.

La hora aparece como un elemento importante para darle fin al cuento, pero no al conflicto.

Si nos ponemos en muy exigentes, se podría considerar un leve tropiezo el párrafo en el que nos enteramos de que son las 18:45, pues introduce innecesariamente la presencia del narrador externo. Se podría haber resuelto mediante el agregado de unas proposiciones en las que el personaje consulta la hora, queriendo salir de la discusión no deseada. No queda demasiado claro si decide irse “gracias” a la lluvia y el viento imprevistos, o porque advirtió, como todos los demás, que se acercaba la hora del cierre del cementerio.

De todos modos, quizás este detalle se podría aceptar como coherente con el clima de indefinición en el que se desarrolla el cuento. 

Luis F. Gobea

No hay comentarios:

Publicar un comentario