miércoles, 29 de noviembre de 2023

LA ESPERA


Una mujer espera al borde de la noche y el silencio,

sin importarle dónde está,

sin insignias

ni su horóscopo.

Sola y con ella misma,

sola y –literalmente– su alma.

No pasan por su mente pensamientos,

proyectos soñados ni ansiedades.

No escucha las voces  a su alrededor.

No necesita nada,

nadie sabe qué espera,

quizás

tampoco ella lo sabe,

pero siempre espera

entre flores y cactus,

entre plazas y pasillos del subte y sus vagones,

entre pasos sin rastros y caras como vacías,

entre gritos y abismos desolados,

ni cercana ni ausente

ella espera.

Quizás espera el alba

pero cuando amanezca

continuará la espera.

Subirá a un tren

y su viaje

también será una espera,

pues su espera es un viaje.

 

Su espera nos convoca

contra viento y mareas

a recuperar nuestra mirada esencial,

a orientar nuestros pasos

a un camino invisible, inexistente,

oculto bajo las malezas y el cemento,

inundaciones y barrancos.

 

Esa mujer abandonará este mundo

y su espera continuará en nosotros.

Su espera persistente, inexpresable,

sostiene al universo.

LA ESPERA (SÍNTESIS)

Una mujer espera al borde de la noche y el silencio,

sin importarle dónde está,

sin insignias

ni su horóscopo.

Sola y con ella misma,

sola y –literalmente– su alma.

Su espera persistente, inexpresable,

sostiene al universo.


LA ESPERA (SOBRESÍNTESIS)

Una mujer espera 

al borde de la noche y el silencio.

Su espera persistente, inexpresable,

sostiene al universo.

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martes, 21 de noviembre de 2023

JULIO CORTÁZAR. El breve amor

Una faceta no tan difundida de Cortázar, la poesía, ha recorrido múltiples temas, estilos y ambientes.

Aquí va una muestra del contenido existencial que siempre está presente en su obra en sus distintas formas y rupturas de formas. El erotismo como una experiencia física, pero indisolublemente ligada a la psiquis más profunda en esa eterna tensión entre deseo e insatisfacción que parece confundirse en el tiempo.

«El breve amor»

Con qué tersa dulzura
me levanta del lecho en que soñaba
profundas plantaciones perfumadas,

me pasea los dedos por la piel y me dibuja
en el espacio, en vilo, hasta que el beso
se posa curvo y recurrente,

para que a fuego lento empiece
la danza cadenciosa de la hoguera
tejiéndose en ráfagas, en hélices,
ir y venir de un huracán de humo…

¿Por qué, después,
lo que queda de mí
es sólo un anegarse entre las cenizas
sin un adiós, sin nada más que el gesto
de liberar las manos?

Esta versión del músico mexicano Franco González Aguilar está muy bien lograda en sus arreglos e interpretación, respetuosa de la letra, sin agregados innecesarios, falsamente, presuntuosamente, autopercibidos como "creativos".

El breve amor, de Cortázar, por Franco González Aguilar


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martes, 14 de noviembre de 2023

SOBRE LAS SOMBRAS


La conocí un 11 de setiembre

entre gritos y banderas de rabia y espanto

cuando un tsunami de sombras que cayó sobre Santiago

se proyectaba amenazante hacia nosotros.

 

Ella venía con su sombra detrás

y la mía se proyectaba delante de mis pasos.

No nos sentíamos atraídos por ellas,

nuestros cuerpos, nuestras voces, nuestras miradas y sonrisas

nos convocaban al encuentro.

 

Yo necesitaba su rostro brillante, su alegría esencial,

como un pedacito de sol que sonreía.

Ella se sentía atraída por ese aire como ausente y distraído

que en realidad registraba sutilmente las voces, los gestos, la manera de ser y comportarse

como un paisano silencioso atento al entorno de la pampa

--Podés pasar inadvertido y tus antenas están captando todo tu alrededor y sus devenires,

solía decirme.

Pero yo interiormente sabía 

que mis antenas sobre todo la captaban a ella.

 

Bien mirado, yo nunca fui su sombra.

Jamás seguí sus pasos.

Ya sabía

que entre sombras monstruosas

y nuestras propias sombras

no podíamos transitar un camino común,

y eso a su vez nos atraía,

nos aferrábamos a cada momento

sabiendo que los tiempos de terribles 

se no venían encima y lo cubrirían todo.

 

Cuando llegaron finalmente

no pudimos despedirnos

pero sabíamos

que volveríamos con nuestras propias sombras.

 

Construimos cada cual su propia vida

con sus luces y sombras.

No somos más dos deseos que se encuentran.


Pero cuando la evoco,

vuelvo a ver su sonrisa

y siento que en mi interior, junto a mis huesos y mis sueños,

está ella, ayudándome con su presencia ausente

a comprender que la vida

siempre es posible y necesaria,

pese a todas las sombras

y a todas las tormentas.


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