Martín Fierro
Cantando estaba una vez
En
una gran diversión,
Y
aprovechó la ocasión
Como
quiso el Juez de Paz...
Se
presentó, y ahi nomás
Hizo
una arriada en montón.
A
mí el Juez me tomó entre ojos
En
la ultima votación:
Me
le había hecho el remolón
Y
no me arrimé ese día,
Y
él dijo que yo servía
A
los de la esposición.
Y
ansí sufrí ese castigo
Tal
vez por culpas ajenas,
Que
sean malas o sean güenas
Las
listas, siempre me escondo:
Yo
soy un gaucho redondo
Y
esas cosas no me enllenan.
De
los pobres que allí había
A
ninguno lo largaron,
Los
más viejos rezongaron,
Pero
a uno que se quejó
En
seguida lo estaquiaron,
Y
la cosa se acabó.
Picardía
Me le escapé con trabajo
En
diversas ocasiones;
Era
de los adulones;
Me
puso mal con el Juez;
Hasta
que al fin una vez
Me
agarró en las eleciones.
Ricuerdo
que esa ocasión
Andaban
listas diversas;
Las
opiniones dispersas
No
se podían arreglar:
Decían
que el Juez, por triunfar,
Hacía
cosas muy perversas.
Cuando
se riunió la gente
Vino
a proclamarla el ñato,
Diciendo
con aparato
"Que
todo andaría mal,
Si
pretendía cada cual
Votar
por un candilato."
Y
quiso al punto quitarme
La
lista que yo llevé,
Mas
yo se la mesquiné,
Y
ya me gritó: "¡Anarquista!
Has
de votar por la lista
Que
ha mandao el Comiqué."
Me
dió verguenza de verme
Tratado
de esa manera;
Y
como si uno se altera
Ya
no es fácil que se ablande,
Le
dije: "Mande el que mande,
Yo
he de votar por quien quiera.
"En
las carpetas de juego
Y
en la mesa eletoral,
A
todo hombre soy igual,
Respeto
al que me respeta,
Pero
el naipe y la boleta
Naides
me lo ha de tocar."
Ahi
no más ya me cayó
A
sable la polecía;
Aunque
era una picardía
Me
decidí a soportar,
Y
no los quise peliar
Por
no perderme ese día.
Atravesao
me agarró
Y
se aprovechó aquel ñato;
Dende
que sufrí ese trato
No
dentro donde no quepo;
Fi
a jinetiar en el cepo
Por
cuestión de candilatos.
Dende
equellas eleciones
Se
siguió el batiburrillo;
Aquél
se volvió un ovillo
Del
que no había ni noticia,
Es
señora la justicia..
¡Y
anda en ancas del más pillo!
"Vos,
porque sos ecetuao,
Ya
te querés sulevar;
No
vinistes a votar
Cuando
hubieron eleciones;
No
te valdrán ececiones:
¡Yo te voy a enderezar! "
Y
a éste por este motivo
Y
a otro por otra razón,
Toditos,
en conclusión,
Sin
que escapara ninguno,
Jueron
pasando uno a uno
A
juntarse en un rincón.
Y
allí las pobres hermanas,
Las
madres y las esposas
Reclamaban
cariñosas
Sus
lágrimas de dolor;
Pero
gemidos de amor
No
remedian estas cosas.
Nada importa que una madre
Se
desespere o se queje,
Que
un hombre a su mujer deje
En
el mayor desamparo;
Hay
que callarse, o es claro
Que
lo quiebran por el eje.
Dentran
después a empeñarse
Con
este o aquel vecino;
Y,
como en el masculino,
El
que menos corre, vuela,
Deben
andar con cautela
Las
pobres, me lo imagino.
Muchas
al Juez acudieron,
Por
salvar de la jugada;
Él
les hizo una cuerpiada,
Y,
por mostrar su inocencia,
Les
dijo: "Tengan pacencia
Pues
yo no puedo hacer nada."
Ante
aquella autoridá
Permanecían
suplicantes,
Y,
después de hablar bastante,
"Yo
me lavo"; dijo el Juez,
"Como
Pilatos los pies:
Esto
lo hace el Comendante."
De ver tanto desamparo
El
corazón se partía;
Había
madre que salía
Con
dos, tres hijos o más,
Por
delante y por detrás,
Y
las maletas vacías.
"Donde
irán ?", pensaba yo,
"A
perecer de miseria?
Las
pobres, si de esta feria
Hablan
mal, tienen razón;
Pues
hay bastante materia
Para
tan justa aflición."
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