miércoles, 10 de noviembre de 2021

III. MARTÍN FIERRO Y EL FRAUDE POLÍTICO COMO FORMA DE RECLUTAR SOLDADOS

 Martín Fierro


Cantando estaba una vez

En una gran diversión,

Y aprovechó la ocasión

Como quiso el Juez de Paz...

Se presentó, y ahi nomás

Hizo una arriada en montón.

 

A mí el Juez me tomó entre ojos

En la ultima votación:

Me le había hecho el remolón

Y no me arrimé ese día,

Y él dijo que yo servía

A los de la esposición. 

 

Y ansí sufrí ese castigo

Tal vez por culpas ajenas,

Que sean malas o sean güenas

Las listas, siempre me escondo:

Yo soy un gaucho redondo

Y esas cosas no me enllenan.

 

De los pobres que allí había

A ninguno lo largaron,

Los más viejos rezongaron,

Pero a uno que se quejó

En seguida lo estaquiaron,

Y la cosa se acabó. 

 


Picardía

Me le escapé con trabajo

En diversas ocasiones;

Era de los adulones;

Me puso mal con el Juez;

Hasta que al fin una vez

Me agarró en las eleciones.  

 

Ricuerdo que esa ocasión

Andaban listas diversas;

Las opiniones dispersas

No se podían arreglar:

Decían que el Juez, por triunfar,

Hacía cosas muy perversas. 

 

Cuando se riunió la gente

Vino a proclamarla el ñato,

Diciendo con aparato

"Que todo andaría mal,

Si pretendía cada cual

Votar por un candilato." 

 

Y quiso al punto quitarme

La lista que yo llevé,

Mas yo se la mesquiné,

Y ya me gritó: "¡Anarquista!

Has de votar por la lista

Que ha mandao el Comiqué." 

 

Me dió verguenza de verme

Tratado de esa manera;

Y como si uno se altera

Ya no es fácil que se ablande,

Le dije: "Mande el que mande,

Yo he de votar por quien quiera. 

 

"En las carpetas de juego

Y en la mesa eletoral,

A todo hombre soy igual,

Respeto al que me respeta,

Pero el naipe y la boleta

Naides me lo ha de tocar." 

 

Ahi no más ya me cayó

A sable la polecía;

Aunque era una picardía

Me decidí a soportar,

Y no los quise peliar

Por no perderme ese día. 

 

Atravesao me agarró

Y se aprovechó aquel ñato;

Dende que sufrí ese trato

No dentro donde no quepo;

Fi a jinetiar en el cepo

Por cuestión de candilatos.

 

Dende equellas eleciones

Se siguió el batiburrillo;

Aquél se volvió un ovillo

Del que no había ni noticia,

Es señora la justicia..

¡Y anda en ancas del más pillo!

 

"Vos, porque sos ecetuao,

Ya te querés sulevar;

No vinistes a votar

Cuando hubieron eleciones;

No te valdrán ececiones:

¡Yo te voy a enderezar! " 

 

Y a éste por este motivo

Y a otro por otra razón,

Toditos, en conclusión,

Sin que escapara ninguno,

Jueron pasando uno a uno

A juntarse en un rincón. 

 

Y allí las pobres hermanas,

Las madres y las esposas

Reclamaban cariñosas

Sus lágrimas de dolor;

Pero gemidos de amor

No remedian estas cosas. 

 

Nada importa que una madre

Se desespere o se queje,

Que un hombre a su mujer deje

En el mayor desamparo;

Hay que callarse, o es claro

Que lo quiebran por el eje.  

 

Dentran después a empeñarse

Con este o aquel vecino;

Y, como en el masculino,

El que menos corre, vuela,

Deben andar con cautela

Las pobres, me lo imagino. 

 

Muchas al Juez acudieron,

Por salvar de la jugada;

Él les hizo una cuerpiada,

Y, por mostrar su inocencia,

Les dijo: "Tengan pacencia

Pues yo no puedo hacer nada." 

 

Ante aquella autoridá

Permanecían suplicantes,

Y, después de hablar bastante,

"Yo me lavo"; dijo el Juez,

"Como Pilatos los pies:

Esto lo hace el Comendante." 


De ver tanto desamparo

El corazón se partía;

Había madre que salía

Con dos, tres hijos o más,

Por delante y por detrás,

Y las maletas vacías.  

 

"Donde irán ?", pensaba yo,

"A perecer de miseria?

Las pobres, si de esta feria

Hablan mal, tienen razón;

Pues hay bastante materia

Para tan justa aflición."

 

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