martes, 29 de agosto de 2023

TRAVESÍAS

 

                                     I

La nave avanza hacia ningún recuerdo

y hacia ningún olvido

La memoria es sólo la experiencia

que previene contra los peligros del oleaje infinito,

su temor a las furias de los monstruos del mar,

a los fantasmas que habitan la embarcación

y a las pesadillas de los navegantes.

 

Durante la tempestad desaparecen

el espacio y el tiempo como en una batalla

donde sólo existe la acción desesperada,

la fuerza pura sin sueños ni distancias,

en un collage violento de emociones superpuestas.

Sólo cuando la calma vuelve

se perciben el cielo, el océano, el horizonte, el andar.

 

Ningún temor más grande sin embargo

que la locura de las brújulas

que los lleve a un lugar y a un tiempo

que va erosionando su recuerdo

en la memoria de los que están en tierra

hasta convertirse en la nada del olvido.

 

Una vez arribado a su destino

los tripulantes suspiran aliviados

sin expresarlo en palabras ni gestos.

No hay nada más que hacer lo necesario para atracar al muelle,

es el trabajo de siempre.

 

La llegada adelanta una nueva partida.

El capitán lo sabe, como sin darle importancia,

mientras fuma su pipa y espera.

Los marineros bajan y en la taberna,

entre el humo del tabaco y el   alcohol

hablarán a los gritos,

con la habitual dureza de  sus palabras y gestos.

Su mente silenciosa navegará  por los océanos

de deseos y ansiedades,

buscando la calidez de una mujer

para aferrarse a su cuerpo,

sentir que así se afirman en la tierra

como echando el ancla  por un tiempo,

y luego sumergirse a soñar con otros mares.

 

                                         II

Una experiencia similar atravesaron

un inglés perdido en medio de la pampa en 1850

amenazado por posibles malones

y batallas entre federales y unitarios;

un francés atravesando el Sahara

entre tormentas de arena, ataques de beduinos y el sol que cae demente

con todo su peso abrasador;

un turista en su automóvil por desconocidos caminos de montaña, selvas y desiertos

recorriendo América

y millones de votantes  

sobrevivientes a las inundaciones, los delincuentes, los automovilistas y el desamparo.

 

Sin embargo, todos estuvieron convencidos

de que sus vidas son únicas

por transitar caminos diferentes

y que sus experiencias no pueden ser compartidas,

que están viviendo todos otra realidad.

Y siguen esperando algún profeta

que les señale un destino y un derrotero común.


III

Rumbo al horizonte hay una historia

que no está en la memoria todavía

Sólo podemos comprenderla

arriesgándonos al encuentro con lo desconocido.

Porque en el fondo, aquello que añoramos

quizás sea un pasado que no tuvimos nunca

y lo estemos proyectando en el futuro.

Todavía

estamos a tiempo hoy

el único tiempo real junto con mi deseo

que genera a su vez mi  nueva historia

si es que acaso la realidad existe.



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