I
La nave avanza hacia ningún recuerdo
y hacia ningún olvido
La memoria es sólo la experiencia
que previene contra los peligros del
oleaje infinito,
su temor a las furias de los monstruos
del mar,
a los fantasmas que habitan la
embarcación
y a las pesadillas de los navegantes.
Durante la tempestad desaparecen
el espacio y el tiempo como en una
batalla
donde sólo existe la acción desesperada,
la fuerza pura sin sueños ni distancias,
en un collage violento de emociones
superpuestas.
Sólo cuando la calma vuelve
se perciben el cielo, el océano, el
horizonte, el andar.
Ningún temor más grande sin embargo
que la locura de las brújulas
que los lleve a un lugar y a un
tiempo
que va erosionando su recuerdo
en la memoria de los que están en
tierra
hasta convertirse en la nada del
olvido.
Una vez arribado a su destino
los tripulantes suspiran aliviados
sin expresarlo en palabras ni gestos.
No hay nada más que hacer lo
necesario para atracar al muelle,
es el trabajo de siempre.
La llegada adelanta una nueva
partida.
El capitán lo sabe, como sin darle
importancia,
mientras fuma su pipa y espera.
Los marineros bajan y en la taberna,
entre el humo del tabaco y el alcohol
hablarán a los gritos,
con la habitual dureza de sus palabras y gestos.
Su mente silenciosa navegará por los océanos
de deseos y ansiedades,
buscando la calidez de una mujer
para aferrarse a su cuerpo,
sentir que así se afirman en la
tierra
como echando el ancla por un tiempo,
y luego sumergirse a
soñar con otros mares.
II
Una experiencia similar atravesaron
un inglés perdido en medio de la
pampa en 1850
amenazado por posibles malones
y batallas entre federales y
unitarios;
un francés atravesando el Sahara
entre tormentas de arena, ataques de beduinos
y el sol que cae demente
con todo su peso abrasador;
un turista en su automóvil por
desconocidos caminos de montaña, selvas y desiertos
recorriendo América
y millones de votantes
sobrevivientes a las inundaciones,
los delincuentes, los automovilistas y el desamparo.
Sin embargo, todos estuvieron
convencidos
de que sus vidas son únicas
por transitar caminos diferentes
y que sus experiencias no pueden ser
compartidas,
que están viviendo todos otra
realidad.
Y siguen esperando algún profeta
que les señale un destino y un
derrotero común.
III
Rumbo al
horizonte hay una historia
que no está
en la memoria todavía
Sólo podemos
comprenderla
arriesgándonos
al encuentro con lo desconocido.
Porque en el
fondo, aquello que añoramos
quizás sea
un pasado que no tuvimos nunca
y lo estemos
proyectando en el futuro.
Todavía
estamos a
tiempo hoy
el único
tiempo real junto con mi deseo
que genera a
su vez mi nueva historia
si es que
acaso la realidad existe.
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