Actividad para el Taller de Lectura Creativa de UPAMI de la Facultad de Economía (Univ. de Mar del Plata) 2023, coordinado por Damián Katz y Lorena Izaguirre.
Esa noche el antiguo cine del
pueblo estaba vacío, pero se sentía la presencia de público en la sala.
En la penumbra, un león abrió las
fauces, rugiente, y de un salto salió de la pantalla. Detrás lo siguieron un
cowboy, una pandilla de gangsters, Moisés persiguiendo a Jesucristo, el capitán
pirata con su buque; Tarzán aferrado a una liana se dirigió a la salida,
Batman hizo lo mismo en su batimóvil, Spiderman con su telaraña... No se
oían sus palabras, pero las mentes del público inmaterial allí presente podían
percibirlas. Querían conocer de cerca a toda esa gente que expresaba emociones
reales tan intensas sentada en las butacas.
Cuando Brigitte Bardot salió de
la playa, y Barbarella la acompañó, suspendida en el aire, seguida por la cara
en primer plano de Catherine Deneuve y de Ingrid Bergman, el clima de
aventura pareció detenerse, provocando un vacío en el tiempo. Se sentía en
el ambiente la sensación de asombro gozoso del público invisible.
Ya en la vereda solitaria, los
personajes se dirigieron a la biblioteca pública, y se introdujeron en los libros
y guiones de los que habían salido. Los silenciosos lectores de Borges,
Cortázar, Ulises, tratados filosóficos y poetas herméticos continuaron su
lectura, sin advertir nada extraño. Algunos vecinos del barrio aseguran haber
percibido algo raro esa noche. La mayoría de la gente continuó durmiendo, y al
despertar la mañana siguiente, les comentó a sus parejas que habían tenido un
sueño agitado. Algunos habían soñado que estaban en el cine.
El coche patrullero de la
comisaría, imperceptiblemente, esbozó una sonrisa. Menos mal que no salió
Herbie, pensó. No le hubiera gustado que lo detuvieran por transitar sin conductor.