viernes, 14 de junio de 2024

CIVILIZACION Y BARBARIE por Luis F. Gobea

 Bajo las luces y el asfalto

la calle 

sueña

con caballos salvajes 

arroyos rumorosos

y lagunas con pájaros

donde bajan a beber 

y refrescarse 

la luna

y las estrellas,


y al borde

de algún cordón de la vereda 

sin barrer

vuelven a crecer pastos

como los sueños

y las esperanzas

olvidadas


 MI PRODUCCIÓN LITERARIA (LFG)

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RECUERDOS DE INFANCIA

 RECUERDOS DE INFANCIA

                                                Por Luis F. Gobea             

 Recuerdo mi infancia en un pueblo rural, un pequeño mundo en el que se entremezclaban la vida cotidiana, los libros de historia y de fábulas con animales, gente que había viajado por el mundo y contaba sus enfermedades, la educación religiosa, cargada de sufrimientos y terror, el valle de lágrimas, e irrumpen en mi memoria las narraciones insólitas de don Carmelo, electricista radioaficionado, y lector de novelas de andanzas fabulosas, que nos contaba historias fantásticas para entretenernos, convenciéndonos de la veracidad de sus aventuras locas cada vez que tomaba unos cuantos pingüinos de más.

Entre el campo y el pueblo, mi vida transcurría en mi casa entre la cocina y la habitación, la calle con la bicicleta y mis amigos del barrio, la pelota, cuadernos y maestras, los domingos de fútbol por la radio, Patoruzito y El Gráfico, la propaladora pasando música de tangos, boleros, algún rock lento. los mambos de Pérez Prado y algún cha-cha-cha picaresco, la publicidad de un baile en el club amenizado por la orquesta “Manatán”, los bailes de carnaval en la avenida, los corsos con batallas de agua, papel picado y serpentinas, las tardes de verano a la hora de la siesta, los helados caseros de Doña Sara, la felicidad de ver caer la lluvia detrás de la ventana, ponerme las botas de goma y salir a chapalear por el borde de la calzada y las lagunitas que se formaban en el terreno de la estación, donde se reunían los vecinos a esperar  la fantástica llegada del tren cargado de mercaderías y pasajeros con sus historias, la sensación de que lo maravilloso es un instante, y que se va alejando con la lenta salida del convoy cargado de sugerencias…

Y además, como un viaje en el tiempo, los visitas al pueblo lejano donde vivía mi abuelo, los agasajos que nos brindaba en las reuniones con toda la familia de tíos y primos, la mesa larga atiborrada de productos españoles, sus almejas que habíamos recogido con él en la playa, el comedor con el piano y las fotos de mi abuela, fallecida cuando mi padre era adolescente, y de sus hijos de niños, con sus vestidos de marinerito y su triciclo de ruedas enormes, y el negocio donde podía encontrar todo un universo diverso y fascinante, desde antiguas cámaras fotográficas  y filmadoras a cuerda, guitarras, bicis y motos, cañas de pescar, diarios y revistas, libros españoles de autores anarquistas y republicanos, diarios y revistas, pesadas herramientas de trabajo… Y el paseo por el río Quequén Salado, con sus cascadas y puentes (Con el tiempo, comprendí por qué el Mississipi, “el viejo río”, tenía esa presencia cautivante y mística, como un dios viviente, en el mundo de los blues, más cercano a las realidades sensibles e inefables…)

Y a la vuelta, la emoción de ver las pocas y cálidas lucecitas del pueblo como si nos recibieran, a medida que nos acercábamos…

Pero mi mundo también estaba poblado, en un secreto silencio, por pensamientos y palabras interiores. En la noche, bajo el ancho cielo, dirigía mi mirada hacia ese infinito iluminado por innumerables estrellas, que a su vez parecían comunicarse con sus vibraciones, como si fueran una especie de lenguaje común inexpresable. Todo me parecía maravilloso, inasible y cercano a la vez, como la playa y el mar…

Y ahora que lo pienso, mis recuerdos son también como un viaje, en tren, que a medida que transita por una vía, con un destino ya determinado, se va poblando de personas con sus historias y situaciones muy distintas, y más aún, el paisaje que pasa muy rápidamente ante mi vista, con sus momentos en que baja la velocidad o se detiene, para concentrarme por un instante en un pequeño universo encuadrado en una ventanilla. 

 MI PRODUCCIÓN LITERARIA (LFG)

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lunes, 3 de junio de 2024

MI PRODUCCIÓN LITERARIA (LFG)



MI PRODUCCIÓN LITERARIA 2024

MI PRODUCCIÓN LITERARIA 2023 

MI PRODUCCIÓN LITERARIA 2022

MI PRODUCCIÓN LITERARIA  2021 

INTERTEXTUALIZANDO

 

"Mis nervios desafinan con la misma frecuencia que mis primas. Si por casualidad, cuando me acuesto, dejo de atarme a los barrotes de la cama, a los quince minutos me despierto, indefectiblemente, sobre el techo de mi ropero" . OLIVERIO GIRONDO

 

Entonces, cuando me preguntan alarmados qué me sucede, si me siento bien, si tomé algo, me encierro en mi silencio pues no puedo explicarlo, hasta que ante la presión de las preguntas insistentes, me descargo

Sucede que me canso de ser hombre.
Sucede que entro en las sastrerías y en los cines
marchito, impenetrable, como un cisne de fieltro
navegando en un agua de origen y ceniza.

El olor de las peluquerías me hace llorar a gritos.
Sólo quiero un descanso de piedras o de lana,
sólo quiero no ver establecimientos ni jardines,
ni mercaderías, ni anteojos, ni ascensores.

Sucede que me canso de mis pies y mis uñas
y mi pelo y mi sombra.
Sucede que me canso de ser hombre.

Sin embargo sería delicioso
asustar a un notario con un lirio cortado
o dar muerte a una monja con un golpe de oreja.
Sería bello
ir por las calles con un cuchillo verde
y dando gritos hasta morir de frío.  PABLO NERUDA :Walking around

 

Y recuerdo mi infancia en un pueblo rural, un pequeño mundo en el que se entremezclaban la vida cotidiana, los libros de historia y de fábulas con animales, gente que había viajado por el mundo y contaba sus enfermedades, la educación religiosa, cargada de sufrimientos y terror, el valle de lágrimas, los trabajos y los días 

Las estaciones, el viento, el mar, los árboles, los pájaros. Los pájaros, esos que cantan, que salen de viaje, que matamos; los pájaros desplumados, destripados, comidos cocidos en los poemas o clavados en las puertas de los graneros.

     También la carne, el pan, el cura, la misa, mis hermanos, las verduras, las frutas, un enfermo, el médico, el cura, un muerto, el cura, la misa de difuntos, las hojas vivas, Jesucristo cae por primera vez, el Rey Sol, el pelícano cansado,

el mínimo común múltiplo, el general Durakine, Petit Chose, nuestro ángel de la guarda, Blanca de Castilla, el tamborcillo Bara,  el fruto de nuestras entrañas, el cura, solo o con un compañerito, la zorra, las uvas, la retirada de Rusia, Clanche de Bastille, el asma de Panamá y la artritis de Rusia, las manos sobre la mesa, J.C. cae por enésima vez, abre mucho el pico y deja caer el queso para reparar el irreparable ultraje de los años, la nariz de Cleopatra en la vejiga de Cromwell y hete aquí que el mundo cambia de cara; así crecíamos, íbamos a misa, nos instruíamos y algunas veces jugábamos con el asno en el jardín.

e irrumpen en mi memoria las narraciones insólitas de don Carmelo, electricista radioficionado, y lector de novelas de andanzas fabulosas, que nos contaba historias fantásticas para entretenernos, convenciéndonos de la veracidad de sus aventuras locas cada vez que tomaba unos cuantos pingüinos de más

»Sírvamme el hielo en su armario y el armario en su árbol, o denme simplemente una pata de pollo, pero no jueguen conmigo, no jueguen, repito, he visto ya muchos árboles, árboles como los de aquí, calvos en invierno, rizados en verano, más o menos grandes, pero de una madera tal que les provocaría el asco de los veladores, y también cocodrilos, que por otra parte ya no puedo soportar, entiéndanme bien, mocosos, hablo de grandes cocodrilos, de enormes cocodrilos, esos que lloran de vergüenza a la vista de un bolso, y de todos los grandes animales perjudiciales para la agricultura que van a buscar trabajo a las fábricas.

     »Y el día de Navidad, mientras regresaba en piragua, no sabía qué hacer: si reír al aire libre, comer hombre, beber orina de los muertos o cantar una canción. 

      »Desnudo, parejas las piernas, me dormí sobre la arena y hete aquí que vuestra difunta madre viene a comer en mi mano, a pastar mi pelambre.

   »Lanzo un grito, me despierto y me hallo rodeado de los grandes estancados de agua dulce: los zuavos, los perros del comisario, los misioneros de cola prensil.   JACQUES PRÉVERT, Recuerdos de familia o el ángel carcelero

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POEMA ESCRITO POR MI BIROME

 

La sangre viene por los cuatro vientos

No la detienen los coágulos de hielo

ni la tristeza de tranvías  oxidados

Crece avanzando contra las tormentas del mar y del desierto

ante la oquedad de una tienda de televisores

Caballos desatados que vuelan como aves 

sobre el mar  y  cielos estrellados en verano

tú y yo lo sabemos

en medio de griterías y silencios

pese a aullidos de angustia y soledad

tu sonrisa, tu cuerpo

tus manos y tus sueños

volando bajo soles de verano

tienden el puente que eleva nuestros pasos

hacia un lugar sin tiempo 

donde danzan la lluvia y las estrellas.


MI PRODUCCIÓN LITERARIA (LFG)

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HORIZONTES

  Tenía los años de mi juventud. El horizonte me parecía lejano, pero no tanto. Al menos, posible. Es decir, el horizonte posible buscado....