sábado, 8 de noviembre de 2025

PAN, MANTECA Y PEREJIL (Historia de un desayuno o El desayuno y la historia)

 por Luis F. Gobea


I

Caminando con un brillo radiante en su cara

a un paso rítmico casi de saltarín,

vuelve de la panadería

con el caliente pan fresco

en la bolsa gozosa y bamboleante.

 

Quedarse con el vuelto es lo de menos.

Lo más importante es ir comiendo

un mignon, o un poco de felipe

o al menos, la tierna miga

de la amigable flauta.

 

Cuando llegue a su casa lo espera

el deslizar del cuchillo

con la manteca untuosa,

esperando la lluviecita de sal

y los brazos abiertos de la hoja de perejil.

 

Refunfuñando contento,

obedece la orden de lavarse las manos

y sentarse a la mesa.

La vida es un festín.

 

II

Ese pan no ha sido

regalo de un dios triste que llueve desde el cielo;

con alegría 

artesanos de sueños madrugados

por el fuego del  horno y el amor en las manos

transmutaron la harina en dorada esperanza,

en alimento del cuerpo y la sonrisa,

 

para que fuera entregado por la panadera

intercambiando

las bendiciones de la luz en sus miradas

 

No fue la red social virtual la que lo hizo posible.

ni lo explicará jamás la gris sociología.

No hubo ningún superhéroe que motivara el consumo

desde el atractivo mandato de la publicidad.

 

Fue el entramado de vivencias que nos comunica

y nos hace felices como el agua a las plantas.

El milagro del trabajo que siembra hoy el futuro,

con la energía sutil 

del amor y los sueños compartidos.

 

En su museo viviente de experiencias,

en la memoria, en el deseo y en sus ojos,

el niño para siempre atesora un secreto.

ÍNDICE

MI PRODUCCIÓN LITERARIA (LFG)


HORIZONTES

  Tenía los años de mi juventud. El horizonte me parecía lejano, pero no tanto. Al menos, posible. Es decir, el horizonte posible buscado....