Recibimos a las nuevas compañeras Silvia y Mónica, que se incorporaron al grupo en el nuevo horario, en la estación del tren de la cultura. Aprovechamos este nuevo ingreso para recordar el itinerario y las características que nos proponemos desarrollar en este taller.
En este período hemos comenzado por el género más motivador para este grupo, que es la narrativa, particularmente cuentos, a través de distintas corrientes literarias:
-el realismo, mediante el cual el narrador se despoja de su subjetividad para mostrarnos con cierto grado de objetividad la realidad social. La selección recayó sobre "La intrusa", de Borges, un maestro en el uso económico y preciso del lenguaje en un tono neutro pero expresivo, matizado con alguna ironía o alguna adjetivación que cae como un dardo.
-Otro tipo de literatura realista, la corriente conocida en Europa como realismo mágico, y que el escritor cubano Alejo Carpentier y Gabriel García Márquez prefirieron rebautizar en América como lo real maravilloso. Aquí el narrador extrema su actitud aparentemente neutra, pero con ricas descripciones de la realidad que crean un clima sumamente expresivo. Las palabras no se refieren a conceptos, abstracciones, valores o contradicciones desde un punto de vista lógico, como en Borges, sino a realidades que con sólo describirlas transmiten sensaciones, situaciones, vínculos del personaje con el medio. Es la misma realidad la que se expresa. La magia no está en lo imposible, forma parte de la realidad misma. La realidad, aun en silencio, "habla" sin necesidad de palabras. Es algo propio de la misma realidad latinoamericana. No es invención del escritor.
Leímos el cuento "La siesta del martes", de García Márquez, que logró calarnos muy hondo de esa manera.
Recordábamos con Mónica la importancia de los mitos en la realidad de las provincias del norte argentino, donde no se los vive como fantasías o supersticiones, sino que están presentes en la vida misma de la gente. No hay en esos casos una separación entre niveles totalmente opuestos, como la realidad y la fantasía. La cultura de la sociedad industrial, por medio del racionalismo y del positivismo, ha creado la primera separación, enajenación, entre cuerpo y espíritu, entre materia e idea, entre realidad y cultura.
No es raro que lo mágico surja en las ciudades industrializadas, en el norte europeo: la ciudad es lo racional, más el peso de la historia presente en la edificación y los monumentos. Pero la vida cotidiana está separada de lo "espiritual", que sólo se presenta como delirio del inconciente, como fantasía, de un modo fantasmal raro e incomprensible. A veces, surrealismo mediante, con imágenes extraordinarias, oníricas. Pero esa realidad que puede albergar algo de extraño, mágico, misterioso, ha tenido un origen y desarrollo basado en cosas tan concretas como las guerras, el comercio, el trabajo humano, la ciencia, la arquitectura, la planificación racional. El medio como producto de la presencia transformadora de la sociedad. Lo que se aparta de esa realidad material, interpretada de esa manera, aparece como lo absurdo, lo imposible, o fantástico. Lo maravilloso sólo puede surgir en algunas islas donde todo puede ser diferente. Una de ellas, quizás la más significativa, fue (¿es todavía?) el bar, con sus habitués, sus charlas de café, donde se producen el encuentro, la comunicación no rutinaria, libre y humanizada, con virtudes y defectos, con un lenguaje creativo, espontáneo, vivencial. Motivo de obras pictóricas, fotografías, films y poemas.
Curiosamente (o no tanto), Buenos Aires tiene una realidad mágica y maravillosa en sus calles, es una de las pocas (¿la única?) de la llanura que tiene un "algo" indescifrable, maravillosamente humana en sus calles... Y sin embargo, es una realidad inexpresable en una narración. Esa dimensión energética, espiritual, de la ciudad, sólo han logrado captarla los fotógrafos. Y los poetas y músicos que han roto con la realidad-presidio de la vida urbana. Pienso sobre todo en algunos tangos (Sur, Barrio de tango, Garúa, El último organito, Marionetas, Malena, El último café, por ej.). Y en esas charlas de café, tan saludables, brota la maravilla de la vida, comunicándonos, creando otra historia: la nuestra propia.
Yo recordaba el impacto que producía en mí (y aún hoy) en mis primeros viajes de Buenos Aires a De la Garma, la inmensidad sobrecogedora de la llanura, el amanecer en la soledad pampeana, con su paisaje monótono, sin brillo, entre pajonales y sembrados, sus pájaros, interrumpidos intermitentemente por los alambrados y los postes de alumbrado, algunos signos de la presencia humana, y por primera vez percibí, sentí, que la naturaleza y las cosas tenían vida y se expresaban en medio de ese silencio roto por el tren y los motores de automóviles y colectivos. Estos últimos, la verdadera presencia amenazante, peligrosa. Y entonces no sólo entendí que nuestro paisaje no era aburrido, sino majestuoso, imponente en su inmensidad, y su silencio no estaba vacío, sino que su realidad se expresaba en esa ausencia de realidad urbana. Y eso por lo tanto me llevó a comprender el silencio de la gente de campo, especialmente del gaucho. La vida en el campo es una vida interior. El interior tiene vida interior...
Silvia nos comentaba un recuerdo de su abuela, inmigrante italiana, relatándole de la sensación de temor que le produjo su llegada a la llanura pampeana, al ver un paisaje extraño e infinito, aparentemente desierto, poblado de vacas, con caminos precarios y sin carteles indicadores, a lo largo de interminables kilómetros, donde perderse podía ser una experiencia terrible, tanto, me imagino, como perderse en el Sahara o en la selva. A lo que le agregaba otro motivo de temor: el silencio de sus habitantes, que no le dirigían la palabra ni se comunicaban entre ellos.
https://www.literatura.us/garciamarquez/siesta.html
Sobre el realismo mágico y lo real maravilloso
El realismo mágico es un movimiento literario y pictórico de mediados del siglo XX y se define por su preocupación estilística y el interés de mostrar lo irreal o extraño como algo cotidiano y común.
El término fue usado por un crítico de arte, el alemán Franz Roh, para describir una pintura que demostraba una realidad alterada, y llegó al idioma español con la traducción en 1925 del libro Realismo mágico (Revista de Occidente, 1925), que fue en gran medida influenciado por las obras surrealistas de la escritora chilena María Luisa Bombal. Más tarde, en 1948, fue introducido a la literatura hispanoamericana por Arturo Uslar Pietri en su ensayo Letras y hombres de Venezuela (1948). Señala Uslar:
"Lo que vino a predominar en el cuento y a marcar su huella de una manera perdurable fue la consideración del hombre como misterio en medio de datos realistas. Una adivinación poética o una negación poética de la realidad. Lo que a falta de otra palabra podría llamarse realismo mágico".
Caracterísitcas
Los siguientes elementos están presentes en muchas obras del realismo mágico, pero no necesariamente todos se encuentran en ellas. Además, algunas obras pertenecientes a otros géneros también pueden presentar características muy similares:
- Predominio de "narrador impasible". El narrador presenta los hechos generando una atmósfera de normalidad aunque se trate de sucesos extraordinarios.
- Contenido de elementos mágicos/fantásticos percibidos por los personajes en general como parte de la "normalidad".
- Elementos mágicos tal vez intuitivos, pero (por lo general) nunca explicados.
- Presencia de lo sensorial como parte de la percepción de la realidad.
- Presencia del paisaje y/o climas reforzando las emociones de los personajes.
- Alusión a referencias socio-culturales de los ámbitos más populares y/o pobres de las comunidades.
- Los hechos son reales pero tienen una connotación fantástica, ya que algunos no tienen explicación, o es muy improbable que ocurran.
- Lo verídico: ciertos hechos precisos ocurridos en Latinoamérica participan de la irrealidad y constituyen la base de muchas narraciones.
- Los personajes pueden sufrir ciertas metamorfosis como lo hacen en los cuentos maravillosos.
Tiempo
Encontramos cuatro posturas:
- Tiempo cronológico: Las acciones siguen el curso lógico del tiempo.
- Ruptura de planos temporales: mezcla de tiempo presente con tiempo pasado (regresiones) y tiempo futuro (adelantos). Además, se fragmenta el texto en secuencias que no concuerdan en tiempo ni espacio.
- Tiempo estático: El tiempo cronológico se detiene, es como si no trascendiera. En cambio, fluyen los pensamientos de los personajes.
- Tiempo invertido: Es el más contradictorio. Se trastoca el curso del tiempo y se cambia la secuencia natural del día hacia la noche o viceversa. Por ejemplo: "Era el amanecer. Se hizo la noche".
Ambos son producto de la transgresión del límite entre lo real y lo irreal. El realismo mágico forma parte de la literatura fantástica y a la vez se diferencia. Forma parte porque muchos de los procedimientos que emplea son los mismos: la metamorfosis, tratar lo desconocido como real, la visión subjetiva de los hechos, la irrupción de lo inverosímil, etc. Es decir, lo fantástico es la irrupción de lo irreal en lo real y funciona como una advertencia; el realismo mágico es lo irreal en el mundo real como espectáculo.
Se diferencia de la literatura fantástica porque esta tiene su poderosa manifestación romántica en el siglo pasado en Europa; en Latinoamérica tiene caracteres propios. El realismo mágico no tiene sus mayores referentes en Europa, es casi exclusivo de Latinoamérica y especialmente del Caribe. También podríamos considerar que la literatura fantástica, con Borges y Cortázar , es urbana; el realismo mágico pertenece a los poblados, al campo, a la montaña.
Fuente
Real Maravilloso. Categoría literaria cuyo rasgo principal es la creencia de que lo extraordinario, no tiene por qué ser hermoso o feo, sino novedoso, insólito o sea, tener la cualidad de asombrar a las personas al salirse del molde de las normas preestablecidas. Cuando el escritor cubano Alejo Carpentier habla de lo Real Maravilloso se refiere específicamente a hechos ocurridos en América, sobre todo a sorprendentes paisajes que alimentan su obra de modo infinito.
Muchos otros críticos e intelectuales del mundo opinan que el concepto de lo Real Maravilloso acabó convirtiéndose en el famoso Realismo Mágico, pero ciertamente el Realismo Mágico es una tendencia internacional que surge en el año 1918 y que se da tanto en la pintura como en la literatura, donde se ofrece un mundo totalmente realista en el cual de repente sucede algo inverosímil. En cambio, lo Real Maravilloso no es una tendencia internacional ni tiene límites cronológicos, proviene de las raíces culturales de ciertas zonas de la América Latina.
Carpentier fue el primero en definir conceptualmente lo Real Maravilloso y convertirlo en una nueva categoría literaria y una guía impresionante para redescubrir los encantos del ser americano y lo hizo público en el prólogo de su novela El reino de este mundo donde aclara que su idea de lo Real Maravilloso es muy diferente al Realismo Mágico, porque el Realismo Mágico escasamente busca lo maravilloso en la realidad, mientras que por otra parte lo Real Maravilloso lo encontramos de forma omnipresente en todo lo latinoamericano.
El concepto de lo real maravilloso fue introducido en un artículo publicado en el periódico “El Nacional” en 1948 y un año después apareció en la introducción de "El reino de este mundo". Algunos críticos lo interpretan como sinónimo de Realismo mágico, aunque otros disienten a este respecto, contrastándolo a consideración de escritores como Miguel Ángel Asturias o Gabriel García Márquez.
La obra del Carpentier realmente constituye una rica fuente para la interpretación de nuestra realidad, pues él supo captar en sus textos, con verdadero talento literario, nuestra esencia latinoamericana y caribeña; y además nos enseñó a como aprender a valorar y defender mejor la identidad cultural de nuestros pueblos. El encuentro de lo real-maravilloso supone un penetrar en las esencias americanas, un hablar no de lo que sucede sino del fondo ello: historia, costumbre, idiosincrasia, naturaleza.
Fuente
https://www.ecured.cu/Real_Maravilloso
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