Leopoldo Marechal
Didáctica de la alegría (fragmentos)
Desertarás primero la Tristeza,
Con
su país de soles indecisos
Y de rumiantes vacas.
La
Tristeza es el juego más tramposo del diablo:
Tiene
las presunciones de una Musa frutal,
y
sólo es un pañuelo con que se suena el alma
su nariz en resfrío.
Elbiamor,
¿qué dirías de una lámpara hermosa,
pero sin luz adentro?
Tal es, yo te lo juro, la Tristeza:
es igual a esos platos de vitrina
que
nunca recibieron y no recibirán
ni
una manzana verde ni un cuchillo.
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Si
la Tristeza es ya tu inquilina morosa,
Échala
de tu casa, pero sin altivez.
Le
dirás que se lleve su catre y su baúl,
Que
se ponga su gorro de astracán o de lluvia
Y
que se vaya, en fin, a pisar hojas muertas
O
a tocar los llorosos violines del hastío.
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Tomo
un pedazo de pan duro,
lo remojo en el agua
y
lo doy a los pájaros de arriba.
Come
un gorrión el pan y luego tiende
sus alas al espacio:
Elbiamor,
el pan duro se ha convertido en vuelo.
Se
nutre de mi pan una calandria
Y
en seguida retoma su profesión del trino:
Elbiamor,
el pan duro se ha transformado en música.
No
es bueno destruir el pan duro del alma:
vale
más remojarlo y transmutarlo
ya
en altura de vuelo ya en canción.
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