viernes, 13 de febrero de 2026

HORIZONTES

 Tenía los años de mi juventud. El horizonte me parecía lejano, pero no tanto. Al menos, posible.

Es decir, el horizonte posible buscado. Por supuesto, una vez que llegara a ese punto visible sólo por sus cambios en cada momento y algún punto de referencia (un cerro, algún árbol, alguna torre, o un edificio muy alto), sabía que no era el final, sino un nuevo principio, y quizás, de algo no demasiado nuevo, en un espacio distinto, en otro tiempo, al que también pudiéramos incorporarle (en plural) las propias ansias que traíamos de nuestra época. O, con más seguridad, otros que las retomaran y reformularan.

Pero el horizonte posible, por definición, era el que veíamos.   Siempre en construcción, con un objetivo, una esperanza, un compromiso, un sentido. ¡Allá vamos!

Después, no lo vi más. Fue como si todo se nos viniera encima, ocultándolo: tormentas, cerros, edificios, catástrofes, lodo, ciénagas, derrumbes.

Los años me hicieron ver que no llegamos siquiera a ese horizonte posible, o que nos encontramos con otro que no estaba en nuestros deseos. De las tinieblas terroríficas a la oscura mediocridad del vacío, mal ocultado por palabras que suenan como pescaditos de colores o tormentas de utilería. Y sobrevivimos con más decisión  que esperanza, con más tristeza que compromiso, con voluntad de ciego ante un camino incierto… Pero viendo el horizonte en la imaginación, como uniendo el pasado con el futuro en el presente.

Hoy, después de tantas travesías, sigo contemplando la belleza de ese horizonte lejano, y me enciende mi horizonte interior, para seguir andando.

Pero no me importa ya que sea inalcanzable, y si el mío es posible o no. Porque lo importante, es seguir marchando... Entregando lo que tengo, lo que pervive en mí pese a todo. Lo que soy y voy siendo, sintiéndome vivo. Con una vida que tiene algo de futuro, algo de pasados (*), aquí y ahora.

Y ahora los dejo, ya he hablado demasiado. Debo seguir marchando. Porque la vida es andar(**)

 

(*) Sí, en plural. ¿Quién tiene un solo pasado?

(**)Y, sí. Sin punto final 

P.S.: Les recomiendo escuchar su canción preferida para acompañar esta lectura , si desean que su sentido sea completo, al llegarles a lo más profundo de su corazón y sus sueños. ¿Cuál es la mía? No les puedo decir...Tampoco lo hagan ustedes. La magia es silenciosa.


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MI PRODUCCIÓN LITERARIA (LFG)


sábado, 8 de noviembre de 2025

PAN, MANTECA Y PEREJIL (Historia de un desayuno o El desayuno y la historia)

 por Luis F. Gobea


I

Caminando con un brillo radiante en su cara

a un paso rítmico casi de saltarín,

vuelve de la panadería

con el caliente pan fresco

en la bolsa gozosa y bamboleante.

 

Quedarse con el vuelto es lo de menos.

Lo más importante es ir comiendo

un mignon, o un poco de felipe

o al menos, la tierna miga

de la amigable flauta.

 

Cuando llegue a su casa lo espera

el deslizar del cuchillo

con la manteca untuosa,

esperando la lluviecita de sal

y los brazos abiertos de la hoja de perejil.

 

Refunfuñando contento,

obedece la orden de lavarse las manos

y sentarse a la mesa.

La vida es un festín.

 

II

Ese pan no ha sido

regalo de un dios triste que llueve desde el cielo;

con alegría 

artesanos de sueños madrugados

por el fuego del  horno y el amor en las manos

transmutaron la harina en dorada esperanza,

en alimento del cuerpo y la sonrisa,

 

para que fuera entregado por la panadera

intercambiando

las bendiciones de la luz en sus miradas

 

No fue la red social virtual la que lo hizo posible.

ni lo explicará jamás la gris sociología.

No hubo ningún superhéroe que motivara el consumo

desde el atractivo mandato de la publicidad.

 

Fue el entramado de vivencias que nos comunica

y nos hace felices como el agua a las plantas.

El milagro del trabajo que siembra hoy el futuro,

con la energía sutil 

del amor y los sueños compartidos.

 

En su museo viviente de experiencias,

en la memoria, en el deseo y en sus ojos,

el niño para siempre atesora un secreto.

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MI PRODUCCIÓN LITERARIA (LFG)


jueves, 30 de octubre de 2025

SOBRE LA VIDA, EL TIEMPO, LOS TRENES Y EL GOTÁN por Luis F. Gobea


   Paso por la esquina de la vieja confitería de mi barrio, en la avenida frente a la estación del ferrocarril, en la actualidad recuperada como Centro Cultural. Es inevitable que me invadan recuerdos entrañables, como fantasmas queridos. Al llegar a mi casa, aún no me han abandonado. Al sentarme a tomar un café frente al ventanal, se abre una puerta invisible que me transporta nuevamente allí, solo en la mesa, con mi café express, mirando la llegada del tren nocturno. Un viejo almanaque futbolero marca un año indefinido de la década del setenta. El antiguo reloj de péndulo señala con  sus agujas una extraña hora sin tiempo. Absorto en el tren, siento que entro a la estación. Interiormente oigo la voz del maquinista que canta, en un idioma que no se parece a ninguna lengua conocida, pero como telepáticamente, siento que dice algo así como:  “la vida es como un tren que atraviesa  distancias y paisajes, transportando historias a lo largo del tiempo. A veces avanza rápido por llanuras despejadas, otras más lentamente, como también supera los obstáculos de la montaña, y pasa sobre abismos que dan  vértigo a alturas que provocan una mezcla de pánico y seguridad. Más de un ateo reza en esos momentos que parecen eternos, toda una vida atraviesa la mente mientras se lo cruza. Y hasta se puede descarrilar, por esos desatinos que algunos llaman destino.”

   El tren parte, pero no hacia la localidad vecina, sino quién sabe adónde. Suena una canción que escuchaba a mis veinte años: de aquí a dónde iré, qué tren pasará mañana…

   Y con  la bocanada de la chimenea y el último pitar de la  locomotora, vuelvo al bar, donde ha comenzado un espectáculo de bailarines de tango. El varón sobrio, la mujer muestra la sensualidad de sus piernas, el gesto altivo y altanero, la rosa en la sien. El llanto tanguero cuenta la historia de amor desencontrado. La mujer de la rosa me mira desafiante y entreabre los labios. Cuando me acerco, los cierra, se transforma en  un pulpo que me abraza con tentáculos de rosas, hiriéndome con sus espinas; luego me arroja en una ciénaga y se va, dejándome el aroma de sus pétalos, más perdurables que las heridas, hundiéndome en la oscuridad.

   El cantor, ahora con la voz de mi viejo, me dice suavemente: Tomá el bondi…  

   El colectivo es una nube que se detiene en el pantano. En el frente indica el recorrido: NOCHE AL DÍA.

   Subo y la luna me abraza, me contiene. Me sumerjo en ella, amándola como quien se aferra a la vida.

   Ya fuera de la ciénaga, vuelvo a encontrarme en la mesa del bar, empapado de luna, chorreando barro y sangre.

   El gato de la casa, cómodo en su territorio, ahora que ya no hay público en el local, se sienta en una silla de mi mesa. Me observa, como queriendo acompañarme y comunicarse conmigo.  Con cara y voz de Gardel, me dice:

   Perdiste…Pero no es cuestión de suerte. Te perdió la ansiedad y te entregaste fácil… y después de una pausa, continúa: Observá la pareja de bailarines… El hombre tiene aspecto de conocer el juego. Parece conducirla, pero cuando avanza, la mujer cruza la pierna y lo esquiva, luciéndose con sus figuras. Él la lleva para que ella se destaque. Sólo al final se entrega, si él ha sabido tomarla y llevarla bien, sin dejarse llevar por la ansiedad. Pensalo…

   Veo que el pulpo ha recuperado su cuerpo de mujer, y sus ojos me miran y esquivan a la vez. 

    Pierdo noción del tiempo y del espacio. No temo al tren que cruza el abismo. Ni a la ciénaga, ni a los tentáculos del pulpo y sus espinas. Tu tiempo es hoy, me dice el reloj.

    Me dejo envolver por la melodía sentimental y vibrante, que conduce mis pasos. Seguro y sin jugarme la vida en la primera mano, me acerco y le susurro:

    ¿Bailamos?

    

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MI PRODUCCIÓN LITERARIA (LFG)


domingo, 5 de octubre de 2025

TRIBUTO A FEDERICO (Escena para ser teatralizada)

Empieza el llanto de la guitarra.

Se rompen las copas de la madrugada.

(...)

Es inútil callarla.

Es imposible callarla.

FEDERICO GARCÍA LORCA, La guitarra


...y no hay palabras que puedan expresarlas.

Suenan sus notas de espinas, sal y arena

como una lluvia incesante sobre el agua,

un adiós sin esperanza ni nostalgia

como quedarse solo en el desierto

viendo una nave que parte para siempre hacia la nada

y un hombre ha entregado el corazón cuando ya es tarde,

la palabra ¡nunca! su puñal le clavara , 

sus lágrimas cayeran sobre escarcha

sin el dulce refugio de la melancolía

bajo un cielo de estrellas sin luz  y destrozadas. 


(Y de un rincón invisible,

como un recuerdo que avanza, 

suave, desangrada y áspera,

una voz inmaterial

canta junto a la guitarra): 


Con sus lágrimas de espinas

el llanto de la guitarra 

a la luna de la muerte 

convoca en la madrugada.


Un viento frío y oscuro,

de crueles remordimientos, 

como el tiempo que te abarca

detiene el paso y te clava

sus flechas envenenadas.


Una tropilla de angustias

cabalga en el encordado

y resuena en las entrañas

oscuras de la guitarra.

Galope de cien olvidos

en el silencio del alma.

Galope de soledades

que una telaraña atrapa.

¡Ay, soledad,  esta noche

será de tristeza larga! 

¡Ay, la noche de esta noche,

será de llorar sin lágrimas!


2da. VERSIÓN

(...)


Un viento frío y oscuro,

de crueles remordimientos, 

detiene el paso y te clava

sus flechas envenenadas.


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MI PRODUCCIÓN LITERARIA (LFG)


miércoles, 1 de octubre de 2025

CAVILACIONES DE LA LUNA por Luis F. Gobea

 

Me siento atraída por este planeta hermoso, por eso giro a su alrededor. No puedo dejar de observar sus cambiantes paisajes únicos, con sus montañas, valles y llanuras, océanos, lagos y ríos, sus playas, su vegetación, sus peces, aves, animales de tan variadas especies…

Pero tiene la belleza de su pecado original, que es la imperfección. Placas tectónicas mal superpuestas, en constantes aunque imperceptibles movimientos, con un fuego interior que le da calor y a la vez lo suele destruir con sus volcanes, terremotos, tsunamis, aludes e inundaciones…

Los hombres que lo habitan son como la Tierra; maravillosos, cambiantes, creativos, e imperfectos. Su gran imperfección no está en sus limitaciones, sino en no reconocer lo maravilloso de su poder interior. Y así les va… Violencias de todo tipo, entre grupos, entre países, por su género, su religión, su situación social, su nacionalidad… sus mismos vecinos. Crean sus propios monstruos con esa actitud, y luego se refugian a la defensiva en la desconfianza, la crítica destructiva, la oposición…, la soledad suele ser compartida de una manera triste, angustiada, incomunicativa, cerrada por la soberbia…La justifican en vez de superarla cambiando su actitud por otra que les saldría naturalmente, pero que ellos mismos han encarcelado con costumbres a las que otorgaron un carácter sagrado, de su identidad de hierro, que a su vez, los lastima y les provoca llanto… o más violencias… ¡Les cuesta tanto salir de su propio ego!

Han necesitado sabios que les hagan ver que en su interior más profundo, encontrándose con su propia naturaleza, está el poder para cambiar las cosas y construir una vida mejor, que tanto ansían. Han inventado ídolos religiosos, políticos, deportivos, siempre buscando salvadores que si no logran satisfacerlos, al menos soñar que los representan en sus deseos, a los que suelen confundir con la realidad…

Pero pese a todo, tienen una gran capacidad de enfrentar dificultades y salir adelante, algo que para los dioses y los poderosos de la Tierra suele resultar desafiante, y se esfuerzan por domesticarlos… Y esa energía que los anima parece incomprensible… Pero han logrado sobrevivir en el desierto, en la selva, en las alturas, a las orillas de ríos caudalosos y violentos, en el hielo, aunque se aglomeran como hormigas en las grandes ciudades más inhóspitas y violentas que la naturaleza… Y también sobreviven a las grandes catástrofes, las de la Naturaleza y las provocadas por su soberbia a la que han solido llamar “civilización”.

Siempre he sido para ellos una presencia muy importante, tal vez por mi cercana lejanía… ¡Si comprendieran lo triste que es estar rodeada de un inmenso océano oscuro, iluminada por infinita cantidad de estrellas lejanísimas, que murieron hace tantos millones de años…!

Me han  convertido en un símbolo de sus deseos… y de sus fantasmas. Unos me consideraron una diosa. Otros, se enamoraron de mi belleza, y me asociaron a todo lo femenino: el amor, el misterio, la luz que ilumina la noche y la hace maravillosa. Otros, me atribuyen desgracias de cuyas causas suelen ser responsables, terribles hechizos y hasta el mal carácter… Yo sólo hago lo que puedo: no soy la que despierta su inspiración artística ni sus sentimientos eróticos, sólo los ayudo a concentrarse en su yo más profundo, donde reside su poder maravilloso. La escasez de oxígeno en el aire en horas nocturnas, es la que les hace bajar su estado de tensión por otro más sensible…  Ese oxígeno que necesitan para vivir, y a la vez los envejece, y los hace recurrir al consumo de antioxidantes para evitarlo… ¡Si comprendieran que  precisamente porque van a morir, estando vivos, debieran valorarlo más…!

De todos modos, eso me hace sentir muy bien, aunque sólo sea una opaca pantalla de la luz creadora de vida del sol… Siento que también soy una parte necesaria de un cierto equilibrio.  Y yo en el fondo, les tengo alguna envidia. Créanme.

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miércoles, 24 de septiembre de 2025

QUIÉN SOY o LA VIDA ES UNA MILONGA por Luis F. Gobea


Quién soy?,

es la pregunta madre que me sugieren los sabios.

Y por momentos

no sé contestatarla.

(Leyeron bien, no es un error, ya se irán dando cuenta

de que el contestador es el contestatario que me habita).

Pero  he hallado algunas pistas. Y mi vida

es lo que he ido y voy siendo.

 

A lo largo de ella, en medio de contrastes

sólo he aprendido el arte de navegar en mares de tormentas,

a veces contra el viento, y otras

siguiendo la corriente para no naufragar

hasta llegar hasta el oleaje que me devuelva a otra costa.

La brújula ha sido siempre

mi curiosidad por comprender,

buscando la luz entre la oscuridad y los gritos confusos,

en busca de cierta paz y la alegría de encontrarla.

Entendámonos, no hablo de depresión ni de resignación.

No practico el olvido

ni la memoria me aprisiona con sus pesadas cadenas.

Por el contrario, suele alimentarme.

Mi tristeza dura sólo unos momentos,

sólo me siento en armonía al reiniciar el camino

después de la calma del descanso fértil,

para volver a una lucha incesante y placentera.

 

No he acostumbrado sumar padecimientos

quejándome ante una justicia

que ni yo mismo tengo clara.

No soy porteño, y del tango me quedo

con el sentimiento por recuerdos entrañables

subiéndonos a un ritmo que invita a salir a bailar.


Me ha movido más la sensibilidad y el espíritu de lucha

entendida más como algo que hacer para salir adelante,

las más de las horas silenciosamente,

como mis padres, que las cosas más importantes

sabían trasmitirlas sin palabras.

Las inolvidables

las he buscado, y a veces,

las he vivido sin proponerme hallarlas,

momentos de eternidad,

fugaces en el tiempo,

inolvidables en mis retinas interiores,

como un paisaje hermoso que perdura,

y el amor que siento desde lo más profundo.

 

En fin, en eso estoy, nada de otro mundo.

No lo busco tampoco.

Al fin de cuentas,

este mundo

siempre me ha resultado,

felizmente,

tremendo y a la vez maravilloso.  


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viernes, 12 de septiembre de 2025

Pàginas brillantes de la literatura de humor político

La despedida de "Tío Landrú" 

No vamos a abundar en detalles sobre el impacto que tuvo el humor político de la mano de Juan Carlos Colombres, "Landrú", con su revista "Tía Vicenta", surgida en 1957, y clausurada en 1966 por la dictadura del Gral Onganía,  y reaparecida con el nombre de "Tío Landrú", y cerrada 3 años después por decisión propia ante la amenaza inminente de su clausura definitiva.

Para los que no la conocieron, recomendamos visitar el AHIRA (Archivo Histórico de Revistas Argentinas, donde también pueden descargar los 47 números de "Tío Landrú", además de una breve reseña histórica sobre la publicación, su estilo, influencias y colaboradores.

 https://ahira.com.ar/revistas/tio-landru/

Seleccionamos este artículo por considerarlo una de las mejores producciones de la literatura de humor políiico, que trasmite con claridad el estilo de Landrú.

(Es aconsejable clickear para abrir en una pestaña nueva y aumentar la imagen libre de la contaminación visual del índice del blog),



Las caricaturas del presidente de facto advierten con lucidez sobre el peligro para quien ejerce el poder, que no está tanto en las críticas como en crear una burbuja en la que quien ejerce la magistratura no esté informado de la realidad, como en el cuento del supuesto traje de oro invisible del rey que se paseaba desnudo, hasta que alguien se lo advirtió. Claro que en el cuento el rey premia al que exclama cuál es la verdad. 




El chiste de Roberto Aranda sobre el programa económico de Onganía parece adelantar proféticamente el final del ciclo Onganía, debido al hartazgo provocado por esas medidas. Un ciclo caracterizado por la negación de la política como actividad necesaria para ejercer el poder, reemplazándola con la supuesta iluminación divina, con una fuerte presencia en el gabinete de cursillismo católico del Opus Dei, y el presidente arrodillado inovacando la protección de la Virgen. Vendrán otros ciclos con otroas corrientes económicas y abriendo el juego político dentro de la dictadura, y una mayor libertad en la prensa y la cultura, reemplazando la fe por el debate, y aerchivando la cuestión de que la crisis argentina es esencialmente moral, como si el secreto de los "milagros económicos" de la posguerra se hubieran debido, no a la inyección de sólars del Plan Marshall sino a la supuesta "superioridad moral" de los pueblos alemán, italiano y japonés...
El Gral. Onganìa con Ludwig Erhard, padre del "milagro alemán" de la posguerra


Y ya que estamos con Tía Vicenta y Tío Landrú, vamos a un desprendimiento del primero, que sólo pudo editar cuatro números en 1960: la revista "4 Patas", con un lenguaje más duro aún en sus alegorías... y no tanto. El artículo siguiente ilustra a fondo el drama de las políticas pendulares y por lo tanto desacertadas para esolver los problemas del país.




HORIZONTES

  Tenía los años de mi juventud. El horizonte me parecía lejano, pero no tanto. Al menos, posible. Es decir, el horizonte posible buscado....