Y ya que estábamos con las estatuas parlantes, les propongo un diálogo entre producciones literarias sobre el mismo tema, siguiendo el hilo de las interpretaciones contrarias a la lógica de la patafísica de Jarry. Son demasiado obvias como para detenerme a interpretarlas. Pero sobre todo en el poema de Horacio Ferrer, es notoria la influencia de la patafísica, y de la asociación de ideas que propone Jarry identificando a Cristo con un ciclista, pero devolviéndole, aún con un lenguaje metafórico anticonvencional, su sacralidad, pero entendida de otra manera muy humana. La poesía tanguera, si bien es muy cruda, contiene imágenes simbolistas que no se explicarían sin la gran renovación, subversiva, del lenguaje poético vanguardista, que inició como un creador de avanzada Alfred Jarry. Si Jarry desacraliza con tono humorístico por el absurdo, el tango es la angustia por la ausencia de Dios en un mundo sin amor ni esperanza, alejado de lo espiritual, más descreído que escéptico y más sufriente que burlón.
Y es notable también, que Ferrer vuelva a la imagen de Cristo ciclista de Jarry para recuperar el sentido profundo de la fe, que se justifica no con razones, sino por un contexto real que la necesita. Si el mundo fuera maravilloso, la fe no sería necesaria... Y en lugar de quedarse con la descripción de la realidad, vuelve a creer, pero en una imagen de Dios que no es la venerada según la tradición, ni la de la burla del patafísico, que, de todos modos, no ha cortado totalmente con el racionalismo.
Alfred Jarry
LA PASIÓN, CONSIDERADA COMO UNA CARRERA DE BICICLETAS CUESTA ARRIBA
Barrabás estaba inscripto, pero no fue de la partida.
El starter(1) Pilatos, sacando
su cronómetro a agua –o clepsidra(2)–, lo que le humedeció las manos (a no ser
que simplemente hubiera escupido en ellas) dio la señal de partida. Jesús
arrancó a toda velocidad.
En aquel tiempo, según el buen cronista deportivo San Mateo, estaba muy
difundida la costumbre de flagelar a los sprinters(3)
antes de la largada, así como hacen los cocheros actuales con sus hipomotores(4).
El látigo es a la vez un estimulante y un masaje higiénico. Bajo su efecto,
Jesús partió muy en forma, pero en seguida pinchó un neumático. Las espinas que
se hallaban sembradas en la ruta acribillaron todo el contorno de su rueda
delantera.
En la actualidad puede verse la reproducción exacta de esta verdadera
corona de espinas en los escaparates de los fabricantes de bicicletas, expuesta
como propaganda para los neumáticos que no revientan. Los de Jesús, single-tube(5) de pista ordinarios, no
eran de esta clase.
Los dos ladrones, lobos de una misma camada, tomaron la delantera.
Es falso que hubiera habido clavos. Los tres que figuran en los grabados
son en realidad el quitaneumático llamado “un minuto”.
Pero es conveniente que relatemos previamente las caídas. Y primero
describamos en pocas palabras la máquina.
El cuadro es de invención relativamente reciente. Las primeras bicicletas
con cuadro aparecieron en 1890. Anteriormente, el cuerpo de la máquina se
componía de dos tubos soldados perpendicularmente uno con otro. Luego del
accidente del neumático, Jesús subió la cuesta a pie, llevando a la espalda su
cuadro o si se prefiere, su cruz.
Hay grabados de la época, basados en fotografías, que reproducen esta
escena. Pero parece que el ciclismo, como consecuencia del bien conocido
accidente que coronó tan desagradablemente la carrera de la Pasión y que ha
puesto de actualidad el accidente similar del conde Zborowski en la carrera de
Turbie, fue prohibido durante un tiempo por decreto de la Prefectura. Esto
explica que los periódicos ilustrados que reprodujeron la escena célebre,
representaron bicicletas más bien fantásticas. Confundieron la cruz del cuerpo
de la máquina con el manubrio recto, que es otra cruz. Representaron a Jesús
con los brazos extendidos sobre el manubrio; y anotemos a propósito de esto,
que Jesús pedaleaba acostado sobre su espalda, posición que tenía por objeto
disminuir la resistencia del aire.
Señalemos también que el cuadro o la cruz de la máquina, como algunas
llantas actuales, era de madera. Algunos han insistido equivocadamente en que
la máquina era una draisiana(6) , instrumento inconcebible en una carrera
cuesta arriba, en la subida. Según los viejos hagiógrafos (7) ciclófilos santa
Brígida, Gregorio de Tours e Ireneo, la cruz estaba munida de un dispositivo
que ellos llaman suppdaneum. No es
necesario ser un gran letrado para traducir: pedal. *
Justo Lipsio, Justino, Bosius(8) y Erycius Puteanus describen otros
accesorios que todavía se encuentran, nos informa en 1634 Cornelius Curtius (9), en
ciertas cruces japonesas: una saliente de la cruz, de madera o de cuero, sobre
la cual el ciclista se pone a caballo; se trata evidentemente de la silla. (*)
Estas descripciones, por otra parte, no son menos fieles que la
definición que dan actualmente los chinos de las bicicletas: “Borriquillo al
que se conduce por las orejas y se hace avanzar dándole patadas”.
Abreviaremos el relato de la carrera en sí, que se halla contada con
todo detalle en obras especiales y expuesta por la escultura y la pintura en
monumentos ad hoc.
En la bastante difícil carrera del Gólgota hay catorce curvas. En la tercera
de ellas Jesús cayó por primera vez. Su madre, en la tribuna, se alarmó.
El buen entrenador Simón Cirineo que, de no ocurrir el accidente de las
espinas, hubiera estado encargado de correr delante de él para cortarle el
viento, cayó entonces de la máquina.
Aunque no llevaba su máquina, Jesús transpiraba. No es cierto que una
espectadora le enjugara el rostro, pero sí es exacto que la periodista Verónica (10) le tomó una instantánea con su Kodak.
La segunda rodada ocurrió en el séptimo codo, a causa de la gratitud del
pavimento. Por fin, Jesús resbaló una tercera vez, sobre un rial, en el onceno
codo. Las mujeres galantes de Israel agitaron sus pañuelos en el octavo.
El deplorable accidente conocido ocurre en la duodécima curva. En ese momento, Jesús estaba dead heat (11) como los dos ladrones. Se sabe también que continuó la carrera como aviador… Pero esto escapa a nuestro tema.
____________________________________
(1) starter: juez de largada
(2) clepsidra:
antiguo reloj
usado por egipcios, griegos y romanos, que
mide el tiempo sobre la base de lo que tarda una cantidad de líquido en pasar
de un recipiente a otro, de iguales dimensiones, que se ubica debajo. Se usó
hasta la invención del reloj mecánico de péndulo en 1656.
(3))sprinters: velocistas
(4)hipomotores:
término absurdo
inventado por Jarry para nombrar de un modo moderno a los coches tirados por
caballo (hipo: caballo)
(5)single-tube:
semi tubo
(6) draisiana: vehículo de dos ruedas alineadas, el cual se hace
avanzar con el impulso del pie sobre el suelo. Un manillar permitía posar las
manos durante del desplazamiento y una palanca, servía para mover la rueda
delantera. Fue el primer vehículo práctico de tracción humana y es considerado
el antecedente más antiguo de la bicicleta.Sobre
la base de la draisiana, en Francia, durante
la década de 1860, se inventó el velocípedo.
(7) hagiógrafo: Persona
que escribe hagiografías o biografías en que se ensalza la bondad del
biografiado, especialmente de los santos.
(8) Bosius: Sacerdote italiano de la
primera mitad del siglo XVI, obispo de Malta e inquisidor.
* Jarry introduce un
recurso muy utilizado por Borges en algunos de sus más célebres relatos, muy
influidos por la patafísica, de aparentar un considerable erudición para
validar, irónicamente, una historia fantástica completamente absurda, sobre un
supuesto mundo irreal donde todo es al revés. Claro que los escritores
argentinos nos hablan desde una ambigüedad muy nuestra, que está más acá de la
literatura: si para Hegel todo lo racional es real, y todo lo real es racional,
nuestra realidad cotidiana parece contradecirlo, y la coexistencia de leyes y
razones lógicas con una realidad paralela propia de un mundo del revés nos hace
bastante escépticos.
(9)Cornelius De Corte (1590-1638), latinizado como Curtius, fue un religioso agustino belga, consejero e historiógrafo del emperador Fernando II de Habsburgo, y hagiógrafo de su familia religiosa. En interacción con la vida intelectual de su época, participó en el debate iconográfico, iniciado por el teórico español Francisco Pacheco a principios del siglo XVII, sobre el número de clavos utilizados durante la crucifixión de Cristo. Dio su opinión en 1622 en De clavis dominicis: había cuatro clavos, no tres; también fue el punto de vista de Pacheco, que se hará eco del Cristo en la cruz de Zurbarán (1627) y del Cristo crucificado de Velásquez (1629-1630).
(10) Verónica fue la mujer
que, durante el Viacrucis,
tendió a Cristo un paño para que enjugara el sudor y la
sangre. En la tela habría quedado milagrosamente impreso el rostro de Cristo.
(11)dead
heat: empate, “cabeza
a cabeza”
Cátulo Castilo
EL MONTÓN
(1973)
La gente quiere verte fracasar,
Que echés de lado toda convicción,
Que vivás arrinconado
Confundido en el montón.
Que estés haciendo bombo en el mercado
Final de un quilombo sin civilización.
Vos, que usabas sabia reflexión,
Vos, que fuiste todo humanidad,
Que fue una meta
Tu Volta seca,
Piedad tu corazón
Y razón tu biblioteca.
Vos, abanderado de la paz,
Colgado Barrabás sin ser ladrón.
¡Fulero el entrevero en que te ves!
Tu dura profesión sin fin de mes,
Tu vejez te ha atribulado
Se ha olvidado qué es lo que es.
Por eso te ponés la camiseta
De la manganeta soez del montón.
Vos, que usabas sabia reflexión,
Vos, que fuiste todo humanidad,
Que fue una meta
Tu Volta seca,
Piedad tu corazón
Y razón tu biblioteca.
Ya tu meta se quedó detrás:
¡Que hoy te hagan la puñeta los demás!
https://www.youtube.com/watch?v=SSC19RXP56s&ab_channel=rpmusicvideo
LA BICICLETA BLANCA
(1970)
Silbando una polkita cruzaba la ciudad.
Sus ruedas, daban pena: tan chicas y cuadradas
¡que el pobre se enredaba la barba en el pedal!
Llevaba, de manubrio, los cuernos de una cabra.
Atrás, en un carrito, cargaba un pez y un pan.
Jadeando a lo pichicho, trepaba las barrancas,
Y él mismo se animaba, gritando al pedalear.
"¡Dale, Dios!... , ¡dale, Dios!...,
¡Meté, flaquito, corazón!
Vos sabés que ganar
No está en llegar sino en seguir..."
Todos, mientras tanto, en las veredas,
Revolcándonos de risa
¡lo aplaudimos a morir!
Y él, con unos ojos de novela,
Saludaba, agradecía,
Y sabía repetir:
"¡Dale, Dios!..., ¡dale, Dios!...
¡dale con todo, dale, Dios!..."
Después, no sé, ¡te juro!, por qué siniestra rabia,
No sé por qué lo hicimos ¡lo hicimos sin querer!,
Al flaco, ¡pobre flaco!, de asalto y por la espalda,
Su bicicleta blanca le entramos a romper.
Le dimos como en bolsa, sin asco, duro, en grande:
La hicimos mil pedazos... y, al fin, yo vi que él,
Mordiéndose la barba, gritó: "¡que yo los salve!..."
Miró su bicicleta, sonrió, se fue de a pie.
(Mi viejo flaco nuestro que andabas en la Tierra: ¿cómo te olvidaste que no somos ángeles sino hombres y mujeres?)
Flaco,
No te quedes triste,
Todo no fue inútil,
No pierdas la fe...
En un cometa con pedales
¡dale que te dale!
Yo sé que has de volver...
https://www.youtube.com/watch?v=iNQgG4Oj2to&ab_channel=MirandaLede



No hay comentarios:
Publicar un comentario