Sobre tu playa extendida
mis
ciegas manos pierden
la
memoria, el delirio,
dolores y
esperanzas,
acariciando
ansioso
tus sueños
y tu fiebre, tu verdad.
Explorando
tu piel,
cielo sediento y suave
de
pétalos y arena,
de
melodiosas brisas y agónicas tormentas,
la dulce
angustia de tus profundidades
con
volcanes que estallan
e
inabarcables costas
calmas y soñolientas,
entregada
e indómita,
dueña de
tus misterios revelados y ausentes,
efímeros
fantasmas violentos e inasibles,
ante el constante
asombro,
enfurecido
y ciego,
mis manos
se renuevan
como
recién nacidas
ante un mar al que agitan interminables danzas
junto a costas que sueñan con azules silencios
Y vuelven a explorarte,
a investigar tu esencia
hundiéndome en tu ciénaga
de cálidos rosales y torbellinos ciegos,
niño maravillado
incansable y dichoso
como un potro al galope
por el cielo infinito.
No hay comentarios:
Publicar un comentario