MI PRODUCCIÓN 2022
ACERCA DEL TIEMPO, LA MEMORIA, LAS MÁSCARAS Y EL
RENACER
El tiempo pasa, es cierto,
pero no es lo que importa,
y te provoca asombro
como si no te dieras cuenta que existiera.
Porque en realidad no estás en esas fotos,
con sus modas y máscaras.
La memoria no es eso, no recuerda
con la exactitud de la mejor lente fotográfica
los rasgos de la cara, los detalles,
los pliegues de la ropa, las arrugas…
Sólo los ríos interiores que corrieron debajo de tu
piel,
la emoción que perdura pese a los almanaques,
lo que nunca dijiste ni dirás ahora,
como la brisa que en ese momento te acarició,
o la sensación de la lluvia haciéndote renacer como a las plantas,
y ni siquiera son como una fotografía.
Está armada como un rompecabezas al que le faltan
piezas,
como los fotogramas de un rollo de película
que ves como si fuera uno solo.
El tiempo de la memoria es el que quedó dentro tuyo,
es un momento sin tiempo:
no están en los almanaques
ni tus noches de insomnio
ni la explosión de tu alegría
ni la conmoción de ver por primera vez
el mar y el cielo confundiéndose
mientras sientes el oleaje de tu mar interior,
ni tu soledad caminando por la calle cuando todos se
han ido,
ni tu mirada de niño desolado
ni en el primer abrazo a la mujer que amas.
No renace tu cara mientras las evocas,
renacen los sucesivos recuerdos de un recuerdo
debajo de las cronologías y las máscaras,
en la sensación de recuperar lo perdido
y lo que siempre conservas,
el ayer y el hoy en un solo momento
que no puede registrar las melodías de la vida.
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