jueves, 14 de septiembre de 2023

MI PUEBLO ES DADÁ Y SURREALISTA

 A diferencia de lo que sucede en la vieja Europa, donde las grandes revoluciones culturales asombran por sus transgresiones novedosas, destrozando en los conceptos teóricos y en la práctica artística y literaria el orden lógico de la realidad, donde "lo racional es real y lo real es racional", según lo veía el filósofo alemán Hegel (1770-1881), en nuestra realidad cotidiana la realidad es irracional, absurda, paradójica. Lo cual se nota principalmente lejos de las grandes ciudades, tan parecidas a las capitales europeas.

Aquí, la ruptura con lo racional y lógico es lo corriente. Así lo he observado  en mi pueblo. Digo, no sé.

Los invito a leer esto y después me dicen. Puedo estar equivocado. Ya se sabe, demasiada literatura aleja a la mente de la percepción de lo real.


MI PUEBLO ES DADÁ Y SURREALISTA, CREAMELÓ.

Las cloacas y el turismo de aventura, un molino australiano, un árbol de navidad, el obelisco, un avión Cessna, un avión a chorro, Maradona y el mural que representa al pueblo, la confitería, la vieja barraca, la discoteque, la falsa diagonal, los espectáculos en el andén, El lado oscuro de la luna, el Cuarteto Imperial, Los Pericos, un cantor desafinado, Gardel y mis amigos, el panadero, periodista digital y relator de fútbol.

Así como René Magritte escribió la desconcertante frase “Ceci n’est pas une pipe”

(Esto no es una pipa) a una de sus obras que representa precisamente la imagen de una pipa,

yo puedo decir, sin provocar asombro, que mi texto no es literatura.

Es simplemente una reflexión espontánea según fueron surgiendo las cosas

ante mis ojos y recuerdos e ideas en mi cabeza, sin ninguna pretensión literaria. La

literatura es un trabajo concienzudo que exige dedicación y capacidad autocrítica.

Por ahora, mi natural haraganería me lleva a preferir el formato de una simple conversación. Porque, como comprenderán, soy de un pueblo donde no son muy habituales esas virtudes de la gente honesta y respetable, pero si de intelectualidad se trata,

hemos descubierto sin necesidad de literaturas ni filosofías, muchas de las

características creadas por los pensadores y escritores de vanguardia que todavía dan que hablar

entre los académicos de las grandes ciudades. 

 

Los dadaístas proponían mezclar sin ninguna coherencia palabras e imágenes como una forma de rechazar lo establecido y de reinventar el sentido como un niño que aprende a hablar con su lenguaje propio. Los surrealistas cuestionaron al máximo el concepto de realidad en elarte como representación del mundo objetivo, incorporando imágenes cuyo sentido proviene de la semántica particular del inconciente del poeta. Resignifícalo tú mismo, inconciente lector, libérate de la dominación cultural por los Grandes Próceres de la Literatura.

Mientras camino rumbo a la panadería, voy relacionando a mi pueblo con la acumulación de imágenes dispersas con las que Manzi evocó y pintó con palabras el barrio de Pompeya. Buenos Aires es la coherencia de la diversidad, difícil de entender a simple vista. El poeta le encuentra, por medio de la visión emocionada, ese sentido unificador que quizás sus mismos habitantes no pudieron percibir ni expresar, hasta que lo descubrieron en esos tangos.

Con todo este bagaje en mi cabeza, voy observando el paisaje de mi pueblo, tan trillado por su cotidianeidad, que vemos lo mismo de siempre, sin que nos inspire ni una simple imagen poética. Lo hago sintiendo que estoy haciendo turismo de aventuras, o imaginando que soy un cazador que avanza entre la nieve y los peligros de las trampas colocadas. La obra de las cloacas, desde hace medio siglo reclamadas, empezadas dos veces y dos veces sin terminar, postergadas por la administración municipal siguiente por estar mal hechas, y ahora que necesita urgente reconquistar votos perdidos en las paso, parece que se van a terminar. Pero con una desprolijidad tan grande que no se puede caminar seguro entre colchones y montañas de barro. Es muy fácil resbalar. Pero peor puede ser pisar sobre la tierra sin afirmar con que la pala de la excavadora ha tapado las zanjas. Una señora (joven, por suerte), al pasar muy confiada se enterró hasta la cintura. Vinieron los obreros a afirmar la tierra, pero al día siguiente su marido se enterró hasta las rodillas…  

De pronto, descubro que somos un pueblo dadaísta y surrealista a la vez. He visto desfilar figuras fantasmales e incoherentes, desordenadas y en la frontera entre el recuerdo y la resignificación, entre el atraso y la posmodernidad. La centenaria estación ferroviaria, que dio origen al pueblo, en cuyo andén tuvieron lugar representaciones teatrales, y, en un mismo día, un recital de una banda haciendo covers de El lado oscuro de la luna; el Cuarteto Imperial; Los Pericos, y  un desafinado cantor local que arrasó con las simpatías del público. La torre de señales aún conserva la posición horizontal de su advertencia de que está por pasar un tren por la vía muerta. Junto a los galpones del ferrocarril, el predio donde las carreras de caballos y las pruebas de destreza de jinetes convocan multitudes criollas de la región, en un pueblo donde los pobladores sueñan con llegar a ser una ciudad y todavía se dice “paisano” con desprecio. Un viejo molino australiano que ha perdido sus aspas es algo así como nuestro obelisco. Adornado para las fiestas desde hace tres años como un arbolito navideño desarmado después de cada 6 de enero, este año continúa armado y tenemos Navidad durante todo el año, pero sin lucecitas porque hubo un desperfecto que no se solucionó. La esquina donde funcionaron las oficinas del empresario más poderoso del pueblo, luego un boliche bailable, posteriormente un todo por 2 pesos, y actualmente cerrado. Jóvenes con sus motos y gauchos a caballo suelen usar la pista para caminar.

Desde la vereda, un grupo de niños cumplen emocionados con el ritual tradicional de saludar al avión Cessna que sobrevuela bajo, contra las reglas, como regalando el espectáculo a los vecinos que lo observan. Se dirige a la última manzana del pueblo, donde está el campo de aterrizaje. Nadie recuerda al reducido grupo ecologista que denunció el envenenamiento constante que estamos sufriendo con el glifosato. Nadie tiene en cuenta a los perdedores. Frente al ex terreno del ferrocarril, la sede del Club Atlético Agrario exhibe dos  murales de Maradona, recordando que el Diez alguna lejana noche  participó de un partido amistoso cuando se inauguró la  iluminación nocturna en la canchita que fue bautizada con su nombre. El mural fue hecho por un artista de La Plata, que además nos dejó otra obra como homenaje al pueblo, representándonos  con las imágenes de una Rastrojero semioculta entre la selva, y un ciervo…  Ante el silencioso desconcierto, aclaró que eran símbolos de la defensa del ambiente y su fauna autóctona, y la Rastrojero, la había incluido porque le había llamado la atención la gran cantidad de autos antiguos que había en el pueblo, de industria nacional… Los autos no eran reliquias de colección, sino Renault 12, Ford Falcon, F-100, de los peones de campo que venían al pueblo. Esto despertó cierta indignación entre los propietarios de las 4 x 4, que siendo también numerosos se sintieron ofendidos  como  garmenses… Y no demasiado entusiasmo por parte de los peones, a los que no les resultó gracioso que se los identificara con esos autos, porque ellos también sueñan con andar en una de estas modernas camionetas 4 x 4 nuevas… Porque en mi pueblo, que algunos locutores de FM llaman ciudad, y nos molesta que se nos llame “localidad”, ya que “pueblo” resulta directamente ofensivo, casi nadie se identifica con lo que es, sino como lo que desea ser… o ser visto. Ser es ser percibido, decía un filósofo de la Edad Media de cuyo nombre no quiero acordarme.

Por el cielo del pueblo pasa por la ruta aérea un avión a retropropulsión, dejando su estela… Pasan los aviones a chorro, los chorros viajan en avión…

Tomo por la diagonal, como llamamos a una calle que forma parte de un damero perfecto, pues la verdadera diagonal es la avenida de entrada y salida al pueblo, paralela a las vías, pero que en realidad no corta a ninguna manzana en dos mitades triangulares. Lo que llamamos “la calle de atrás”, “la calle de los camiones”, “donde está la balanza”, en los papeles, sería la ruta que en La Plata figura como asfaltada, pero sigue siendo de tierra, 40 años después de “hecha”.

Paso por la manzana de la “diagonal” donde el viejo edificio de la primera barraca “no pudo ser” el edificio de un proyecto de museo aplaudido por todos los funcionarios pero que se transformó en una ruinosa “discoteca” habilitada contra todas las disposiciones  y el sentido más elemental. Paso por la “vereda”, que ya no es de tierra, pues sólo es pastizal alto y bosta de caballos que suelen pastar allí. Ya estoy llegando a la panadería de mi amigo Pepe, además, periodista digital, relator de fútbol, y memorioso del pasado del pueblo. Algo más que el pan voy a buscar.

Porque los garmenses somos así, amigueros. Si uno de los emblemas de Buenos Aires es Gardel vestido de gala y hasta con sombrero de copa junto al obelisco, que a nosotros no nos representa para nada. El Gardel nuestro es el amigo, (*) en noches de bohemia en los cafés, o yendo a cenar juntos, sin tanta etiqueta, es Gardel y Razzano, Gardel y Le Pera, Gardel y sus guitarristas… Porque la vida, para nosotros, no se puede transitar sin amigos… Y nuestros amigos, ya se habrán dado cuenta, son tan diversos como el paisaje del pueblo, pero misteriosamente, contra toda lógica, cierta magia nos une…y la hace comprensible.

 

(*) Con mis amigos, jóvenes de los 70, escuchadores deleitados de Almendra, Los Beatles, Manal, Bob Dylan, Oscar Peterson, el Gato Barbieri, la bossa nova, Piazzolla, Salgán-De Lío, Troilo y el Trío Federico-Berlingieri-Cabarcos, lo sentíamos tan cercano a “nuestro” Gardel, que habíamos adoptado (no sé si era anónimo, yo creí que era  creación de un amigo) una frase que aplicábamos como metáfora de un acercamiento frustrado, especialmente cuando intentábamos darle la mano a otra persona que nos dejaba con la mano tendida: “me dejó parado y sonriente con la mano extendida como Gardel en el bronce”… No era una falta de respeto, por supuesto.



https://drive.google.com/file/d/1XS1LDlYNd3W7Yq9I_O75fyCQXvOiKTG5/view?usp=drive_link



No hay comentarios:

Publicar un comentario

HORIZONTES

  Tenía los años de mi juventud. El horizonte me parecía lejano, pero no tanto. Al menos, posible. Es decir, el horizonte posible buscado....