Publicamos aquí la joyita que faltaba, de nuestra querida Ethel. Nada menos que la poesía que ella ama tanto, y que le valió una mención de honor en un concurso literario gauchesco en Dolores. No tiene desperdicio...¡Un mate que no se lava...!
EL MATE
Iniciando la jornada
viaja llevando cariño;
tiene como alma de niño,
en la yerba transportada.
Gaucha costumbre arraigada,
siempre encuentra un buen lugar,
para poder valorar,
al pasar de mano en mano,
todo ese calor humano
que todos queremos dar.
Apreciado en la sincera
sencillez de la cocina,
por su valor de argentina
y rica infusión campera.
Muy reclamado en la espera
matinal junto al fogón,
une siempre el corazón
tan noble de los paisanos;
que se sienten como hermanos
al beberlo con fruición.
Preparado con esmero,
estimula al campesino
a seguir por el camino
del trabajo mañanero.
Salir al campo, ligero,
después de su compañía,
es cual dulce melodía
y calidez que acompaña,
suavizando en la campaña
las asperezas del día.
Al momento de arribar,
sin duda, alguna visita,
enseguida se la invita
y se comienza a cebar.
Ahí se puede comprobar
que ese caudal afectivo
canalizado al arribo,
al llegar la despedida
se prolonga en la partida,
a veces, junto al estribo.
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