La sangre viene
por los cuatro vientos
No la detienen los
coágulos de hielo
ni la tristeza de
tranvías oxidados
Crece avanzando contra las tormentas del mar y del desierto
ante la oquedad de
una tienda de televisores
Caballos desatados que vuelan como aves
sobre el mar y cielos estrellados en verano
tú y yo lo sabemos
en medio de
griterías y silencios
pese a aullidos de angustia y soledad
tu sonrisa, tu
cuerpo
tus manos y tus
sueños
volando bajo soles
de verano
tienden el puente
que eleva nuestros pasos
hacia un lugar sin
tiempo
donde danzan la lluvia y las estrellas.
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