En mi pueblo el tiempo sigue transcurriendo lento, pese a la presencia del Banco de la Provincia, y algunos comercios que tienen empleados en blanco y son rigurosos con sus horarios, nada impide que nosotros nos manejemos con tiempos de dimensiones bastante elásticas. Por lo tanto, voy atrasado con las consignas, y recién esta semana pude concretar la actividad propuesta dos semanas atrás. Así que, como el tren que pasaba hace décadas, llego pero con bastante retraso.
La consigna tardó bastante en llegarme
a un nivel vivencial tan profundo como para motivarme, hasta que al fin me salió,
inesperadamente, esto.
Hice una versión larga, para no
defraudar a quienes sufren mis producciones de largo aliento, como alguna vez
ironizó Damián, que gira alrededor de mi identidad, la palabra que había que
completar, y que creo que tiene estrecha relación con el recuerdo y el olvido.
Obviamente, no la voy a leer, pero les dejo el link por si tienen curiosidad
por saber quién soy.
Lamentablemente, como suele suceder con
las identidades, tiene sentido sumamente personal, y escaso valor literario. Me
fue imposible. Si lo hubiera logrado, creo que hubiera escrito un libro, pues
hubiera tenido que entrar en detalles y recursos poéticos que lo adornaran.
En el blog, fácil de leer, publico esta
otra, más breve, como lo que se recomienda por sobradas razones, y si bien es
pobre en lo literario, la siento más cercana a la poesía, como para aprobar con
un 4, y me salió así.
La consigna del baúl de los recuerdos,
se las debo. Presiento que me será más difícil. Me está costando poetizar los
recuerdos.
FILOSOFÍA BARATA
Ella sabe
que el amor es un recuerdo presente
que se va actualizando siempre fiel a
su esencia
como un velero capaz de navegar con
cualquier viento
en aguas calmas o violentas
y despierta sus sentidos como un sueño.
Y sabe
que el olvido no es una goma de borrar
con mucho esfuerzo
sino como entrar a un cine a ver otra
película
donde siempre volverá a su
memoria alguna vieja escena
sutilmente,
como la ola del mar que rompió y llega
a la playa
impregnando la arena húmeda y firme
como para poder pisarla sin quemarse la
planta de los pies
cuando transitas la arena caliente para
llegar al oleaje.
Él en cambio se esfuerza
en recordar solamente
fragmentos de momentos placenteros
recuperando el paraíso perdido de un
tiempo que quizás no lo fue
y entre recuerdos y olvidos
en su terca lucha de esperanzas
derrotadas
aunque agonice día a día
reviviendo el lamento
del viejo tango de Heráclito y el río.
QUIÉN SOY
No soy alguien que viva recordando los tiempos aquellos
mirando fotos en las que no me reconozco
lamentando el paso del tiempo en los
rostros, las modas y los gestos
ni lo que en esa época sucedía
supuestamente merecedores de ser añorados
como paraísos perdidos.
No es que haya hecho un esfuerzo por
olvidar.
Sucede que la historia vive en mí,
quién fui, quién he ido siendo, quién soy
ahora,
en este mundo que me resulta difícil de
entender
como con ingenuidad:
sólo lo intento actualizando mis esquemas
aprendidos
desde mi lugar
desapasionadamente y sin banderas
ilusorias.
No podría ser el que soy sin mi pasado
ni si me hubiera congelado en el tiempo
y siento que así soy como dios el que fue,
el que es y el que será
al mismo tiempo,
mientras esté con vida.
II
Lo que más me nutre del pasado
Son la música, el cine, los paisajes, y la
fotografía.
Por supuesto, los libros.
Salen de mí cada tanto,
son las materia prima del amigo invisible
que me habita,
en cada mesa de café,
en las mateadas solitarias,
en lo que escribo, aunque no las nombre.
Me expreso gracias a ellas.
No son mi compañía. Son mi esencia.
QUIÉN SOY (Optativo. Versión completa)
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