1er.
DATO IMPORTANTE A TENER EN CUENTA EN EL
MOMENTO DE SU INTERPRETACIÓN POR EL ESTUDIANTE
Todo texto
académico se refiere a un tema en particular: La organización del cruce de los
Andes en la Campaña Libertadora de San Martín, La estructura del átomo, La
narrativa de Borges, La importancia del mercado mundial a partir de la
Revolución Industrial, La economía y su relación con el Estado en Argentina
entre 1976 y el presente, etc.
Los textos académicos suelen comenzar con algunas referencias al tema a desarrollar, que se plantean como problemas a investigar, y as distintas interpretaciones e hipótesis de distintos autores sobre el tema. Especialmente, se detienen en el marco teórico adoptado, explicando brevemente cuáles son las posiciones de determinados autores sobre el tema, sobre los que se apoya el autor para orientar su investigación o su exposición. Los textos académicos no plantean verdades absolutas, todo es válido mientras forme parte de un debate, todo lo que se argumenta se debe demostrar, y eso se logra con razones y justificaciones que pueden ser rebatidas. El autor, por un lado, debe exponer cuál es ese debate, y qué postura adopta él, basándose en qué otros autores anteriores, y también en qué está de acuerdo y en qué no.
Luego
comienza el desarrollo de su exposición, entrando al tema de un modo ordenado.
Frecuentemente, si el tema es complejo, el autor divide esta exposición en
distintos subtemas, destacados en letra minúscula negrita, por ejemplo, y a
veces, hasta numerados o destacados de un modo especial con viñetas o letras.
Todo
párrafo comienza con una idea principal que lo encabeza. Luego desarroila su
fundamentación. Esta puede consistir en razonamientos o exposiciones generales
sostenidas como válidas, o de un modo más concreto, con hechos, datos
estadísticos, o resultados de investigaciones importantes. Siempre esta segunda
parte del párrafo cumple la función de explicar las razones por las que afirmó
la postura expuesta al principio.
Esta
estructura de cada párrafo es fundamental. En muchos exámenes y pruebas
escritas u orales, el estudiante demuestra tener algún conocimiento desordenado
sobre el tema que debe desarrollar, pero que no alcanza a responder
satisfactoriamente a consigna. Puede responder, por ej., con datos
estadísticos, pero sin haber interpretado qué significan, pues la respuesta
habría que buscarla con más precisión en las primeras líneas del párrafo, donde
está, inadvertida por el estudiante, la idea principal. Por ejemplo, si la
consigna es sobre la comparación entre la primera ola de COVID y la segunda, y
nos quedamos en cantidades de casos en la actualidad, dejamos de lado la idea principal:
son más casos que en la primera ola? Se
trata de la misma cepa de virus? Se expande más rápidamente? Es decir, los
datos, solos, no explican nada. Deben ser interpretados, y esa interpretación
suele estar adelantada en las primeras líneas
del párrafo.
Si queremos
hacer un resumen de lo expuesto por el autor en cada párrafo del texto,
lograremos armarlo uniendo las ideas principales de todos los párrafos.
Por lo
general, el autor cierra su trabajo con una concusión de carácter general. Si
el texto analizado no es un texto completo, sino un capítulo de una obra más
extensa, esa conclusión podremos encontrarla en la Introducción o al final del
libro.
tema. Especialmente, se detienen en el marco teórico
adoptado, explicando brevemente cuáles son las posiciones de determinados
autores sobre el tema, sobre los que se apoya el autor para orientar su
investigación o su exposición. Los textos académicos no plantean verdades
absolutas, todo es válido mientras forme parte de un debate, todo lo que se
argumenta se debe demostrar, y eso se logra con razones y justificaciones que
pueden ser rebatidas. El autor, por un lado, debe exponer cuál es ese debate, y
qué postura adopta él, basándose en qué otros autores anteriores, y también en
qué está de acuerdo y en qué no.
Luego
comienza el desarrollo de su exposición, entrando al tema de un modo ordenado.
Frecuentemente, si el tema es complejo, el autor divide esta exposición en
distintos subtemas, destacados en letra minúscula negrita, por ejemplo, y a
veces, hasta numerados o destacados de un modo especial con viñetas o letras.
Todo
párrafo comienza con una idea principal que lo encabeza. Luego desarroila su
fundamentación. Esta puede consistir en razonamientos o exposiciones generales
sostenidas como válidas, o de un modo más concreto, con hechos, datos
estadísticos, o resultados de investigaciones importantes. Siempre esta segunda
parte del párrafo cumple la función de explicar las razones por las que afirmó
la postura expuesta al principio.
Esta
estructura de cada párrafo es fundamental. En muchos exámenes y pruebas
escritas u orales, el estudiante demuestra tener algún conocimiento desordenado
sobre el tema que debe desarrollar, pero que no alcanza a responder
satisfactoriamente a consigna. Puede responder, por ej., con datos
estadísticos, pero sin haber interpretado qué significan, pues la respuesta
habría que buscarla con más precisión en las primeras líneas del párrafo, donde
está, inadvertida por el estudiante, la idea principal. Por ejemplo, si la
consigna es sobre la comparación entre la primera ola de COVID y la segunda, y
nos quedamos en cantidades de casos en la actualidad, dejamos de lado la idea principal:
son más casos que en la primera ola? Se
trata de la misma cepa de virus? Se expande más rápidamente? Es decir, los
datos, solos, no explican nada. Deben ser interpretados, y esa interpretación
suele estar adelantada en las primeras líneas
del párrafo.
Si queremos
hacer un resumen de lo expuesto por el autor en cada párrafo del texto,
lograremos armarlo uniendo las ideas principales de todos los párrafos.
Por lo
general, el autor cierra su trabajo con una concusión de carácter general. Si
el texto analizado no es un texto completo, sino un capítulo de una obra más
extensa, esa conclusión podremos encontrarla en la Introducción o al final del
libro.
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