(de La rosa blanca a La luna con gatillo)
A
José Martí, cuya misma vida fue su mejor poesía
A
Raúl González Tuñón, stalinista de corazón simple y mirada transparente
¿¡Las rosas!? Bien, gracias, las dejo donde están
en el jardín de la hipocresía.
No me vas a decir
que el poeta combatió por la independencia de su patria
cargando su fusil con flores para dispararle al enemigo
Yo no me dedico a cultivar flores blancas como la pureza y la muerte
pero cuando las encuentro en mi jardín
me dedico a dispararlas sobre el mundo
Arrojo flores de metal y estiércol
sobre la mesa de los hombres de piedra,
banqueros y especuladores de angustias y esperanzas
y gente tan firme en sus ideas inconmovibles
que quedan bajo el fondo del agua cuando desborda el río
y los traficantes de mentiras absolutas y verdades a medias
Hago
caer
bombas
de
pétalos de PAZ
flores de sueños y de manos,
de pies y sangre
sobre los hombres con cuerpo de pez
a los que lleva la corriente
o los pescan las redes.
Flechas envenenadas con sangre y voluntad
a los otros peces que buscan carnadas en los anzuelos
y a los burros que persiguen zanahorias.
Tenso las cuerdas de mi guitarra rústica
para arrojar flechas de vida y esperanza lanzadas sin cansancio
sobre los seres ¿vivientes? invisibles,
para que nazca otra historia en este mundo
que se derrumba a la vez que se construye,
mundo inmundo
no
mundo
no mi mundo
para que en la cocina de los sueños y las realidades
nacidos de hombres y mujeres
que se metan en los sueños
para vivirlos, comerlos y brindarlos
surja una nueva vida
como
la fiesta
del Universo
en una galaxia de universos múltiples
diversos en la unidad
que
cons tru ye en paz
donde la fantasía
la creatividad
los sueños
con trabajo
se hagan realidad
Uni
Verso
¡Uh! Ni verso,
¡verso,
so!
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