“ LA PALABRA ES LA MUERTE DE LA COSA”(Jacques Lacan)
I
NERUDAS
o MARÍA, LA MÁS MÍA, LA LEJANA
El
poeta ya no recuerda ni el rostro de su amada
ni
su voz ni su aroma
Dice
que está obsesionado por su recuerdo
y
no miente
Su
recuerdo, su boina, su tapadito,
su melena flotando en el recuerdo
y
cuando
él
ya la olvidó
y
sólo recuerda y vuelve una y otra vez
sobre
imágenes, palabras, metáforas, sonidos,
voz de gorrión y corazón en calma,
y
aplicar creativamente una receta
siguiendo
a tal o cual corriente estética
como
si fueran dogmas religiosos
o
fanatismo de destructores de imágenes y templos
todas
murieron
desde
el momento que él las convirtió en poema.
Enamorado
de sus palabras
y
quizás construyendo
su
propia estatua en el panteón de los poetas
Más
que de la mujer que le despertó el sentimiento
del
milagro de la vida
No
la busca más,
y
sólo le quita el sueño
buscar
nuevas o viejas formas
de
construir cementerios con palabras
con
bellas estatuas
magníficas
edificaciones y
frías lápidas
que
ocultan, tapian
la
vida muerta de su corazón
que
alguna vez palpitó con verdades
angustias
y alegrías, amor y sufrimiento
con
sangre y con deseos
de
llenar su existencia con otra vida de verdad
tan
lejos de la
nada
aunque
no haya palabras
que
las puedan expresar.
II
PIRAMIDALES
El
triunfo de los faraones
sobrevivir
eternamente
en
las construcciones que resisten
el
paso del tiempo
Sus
momias no son nada más que eso
cadáveres
de reyes
pero
tan
muertos
como los obreros
y arquitectos que las
construyeron
Porque
el terror de película a que su espíritu
continúe
viviendo para terminar con nosotros
es
falso,
la
verdad es que la admiración por esas pirámides
ese
arquitectónico
culto de la
muerte y sus fantasmas
encubre
nuestro temor
a
la vida de verdad
que
es lo que importa.
Y
al otro temor: la íntima
sospecha
de
que nos domine el culto de los muertos vivos.
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