viernes, 7 de enero de 2022

SOBRE LA POESÍA, LAS CORRIENTES ESTÉTICAS Y LA VIDA

 “ LA PALABRA ES LA MUERTE DE LA COSA”(Jacques Lacan)

                                      I

NERUDAS o MARÍA, LA MÁS MÍA, LA LEJANA

 

El poeta ya no recuerda ni el rostro de su amada

ni su voz ni su aroma

Dice que está obsesionado por su recuerdo

y no miente

Su recuerdo, su boina, su tapadito,

su melena flotando en el recuerdo

y cuando

él ya la olvidó

y sólo recuerda y vuelve una y otra vez

sobre imágenes, palabras, metáforas, sonidos,

voz de gorrión y corazón en calma,

y aplicar creativamente una receta

siguiendo a tal o cual corriente estética

como si fueran dogmas religiosos

o fanatismo de destructores de imágenes y templos

todas murieron

desde el momento que él las convirtió en poema.

Enamorado de sus palabras

y quizás construyendo

su propia estatua en el panteón de los poetas

Más que de la mujer que le despertó el sentimiento

del milagro de la vida

 

No la busca más,

y sólo le quita el sueño

buscar nuevas o viejas formas

de construir cementerios con palabras

con bellas estatuas

magníficas edificaciones                       y frías lápidas

que ocultan, tapian

la vida muerta de su corazón

que alguna vez palpitó con verdades

angustias y alegrías, amor y sufrimiento

con sangre y con deseos

de llenar su existencia con otra vida de verdad

tan lejos de la

nada

aunque no haya palabras

que las puedan expresar.

 

 

                          II

               PIRAMIDALES

 

El triunfo de los faraones

sobrevivir eternamente

en las construcciones que resisten

el paso del tiempo

Sus momias no son nada más que eso

cadáveres de reyes

pero tan

                muertos

                              como los obreros

                                                           y arquitectos que las

                                                                                       construyeron

 

Porque el terror de película a que su espíritu

continúe viviendo para terminar con nosotros

es falso,

la verdad es que la admiración por esas pirámides

ese arquitectónico

                                  culto de la muerte y sus fantasmas

encubre nuestro temor

a la vida de verdad

que es lo que importa.

Y al otro temor: la íntima

                                            sospecha

de que nos domine el culto de los muertos vivos.

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