lunes, 14 de noviembre de 2022

RAPSODIA ARGENTINA (INSTRUCCIONES PARA SOBRE-VIVIR)

 

I

Mamma mía, qué te cuento, nací en el 53,

cuántos clavos me han metido en la cabeza

que ni al pelado de Geniol. 

De chico me machacaron los clavos de Cristo

en un catecismo de más culpa y miedo que de amor.

 

De dos bandos me decían de quién tenía que estar en contra

y de quién tenía que estar a favor.

Mientras tanto había presos y torturados de un lao y de otro,

Discepolo nos cantaba realidades crudas

y los tangos nos clavaban la angustia desolada y la nostalgia

por un pasado mítico y nos clavaban frases como

ya sé, no me digás, tenés razón, la vida es una herida absurda

Y es todo, todo, tan final

Contame tu condena, decime tu fracaso, no ves la pena que me ha herido

entre la estridencia del jazz

y los mambos de Pérez Prado,

pero la palabra mambo sin embargo pasó a ridiculizar esa alegría,

-- tenés un mambo en la cabeza--

y la solemne música clásica de radio Nacional

y las marchas militares

nos volvían a clavar esa exigencia de seriedad inglesa

de un gran país que sin embargo no fue

en esa calesita aburrida y tristona

que daba vueltas sobre sí misma en el mismo lugar

 

Volvimos siempre con la cabeza gacha y la frente marchita

de cada golpe de estado

y de cada experiencia civil

al cambalache donde ahora junto a la Biblia y el calefón

lloraban el artículo 14 y el 14 bis

de un libro de poesía bastante roto llamado Constitución

que por esas cosas se volvía a Retiro a cada rato.

 

El hombre solo que espera no sabe qué cosa

yirando en un camino con más clavos que esperanza,

mientras la ve pasar.

El Club del Clan nos enseñaba a ser felices como los jóvenes norteamericanos

Pero debajo de la piel dolorida de clavos y silencio que nos vendían como salud,

Los Grandes Líderes, Vetustos Dinosaurios hicieron su cosecha fácil

mientras la mayoría silenciosa

compensaba su soledad comprando cosas

consumiendo indiferencia.

“Quién me iba a decir que el destino era esto”, suspiraba el oficinista de Mario Benedetti.

y el rock and roll nos electrizaba la libertad en el cuerpo

de puro presente y rebeldía anestesiada después por drogas para soñar

 

Caídos en el vacío sus discursos de bellas frases huecas sin caminos visibles

los nuevos clavos estallaron en dictaduras y revoluciones imposibles.

Y después hubo más clavos que me siguen doliendo.

 

Y años después, sin salir de los tangos de Discepolo,

Los Redondos desde la tapa del disco en la que un obrero poderoso rompía sus cadenas en Oktubre,

nos decían que el futuro ya llegó,

pero que el infierno está encantador.

Entre todos esos ruidos clavados a todo volumen

había que aprender a escuchar los sonidos del silencio

al que muchos ni prestaban atención.

 

Desde lo más profundo, clavada en  mi memoria

seguía resonando, honda y casi silenciosa

la voz de Yupanqui que pasaba las madrugadas

preguntándole a su guitarra

Por qué la noche es tan larga


https://www.youtube.com/watch?v=xc2PrWoRQUg

 https://www.youtube.com/watch?v=bXIq_hdHpPk

https://www.youtube.com/watch?v=aw2VM7w5tLo

https://www.youtube.com/watch?v=h3WBu3il8AM

https://www.youtube.com/watch?v=VhQr8pjYdDQ


II

La vida no da revancha

Y el revanchismo es amargo y te desvía del camino

Pero la vida te da la vida para seguir viviendo

Sacándote los clavos y empezando otra historia

 

Entonces suavemente tu mirada en silencio

me convoca y me atrapa

como dulces clavos que  al introducirse

bajo mi piel transportan a mi mirada ausente

de esta historia sin final de laberintos

y caminos que se bifurcan sin salir del infierno,

y la dirige a otras dimensiones

de mares calmos y maravillosos

de peces y de estrellas y brisas suaves en las profundidades

sin espacios ni tiempos,

y siento crecer nuevas flores en mi mente,

y todo lo triste se transforma,

pasa a ser mágica recuperación

de cálidos momentos perdidos

que vuelven a nuestras manos como semillas para sembrar,

para vivir  

y para que todo vuelva a su sentido original si alguna vez lo tuvo

o  se lo dimos nosotros

en lúcidos momentos de encuentro con la vida

entre las presencias de líderes que nunca se consideraron grandes,

pero sí se entregaron a una obra importante,

y los sueños de los que dieron su vida,

la libertad sin discurso, los derechos humanos  de hecho en los humanos,

la mano solidaria, el trabajo responsable y sin verso,

de los que se dedicaron a construir la comunidad.

Y entonces puedo volver a la superficie

abrazado a vos y a nuestra propia historia

respirando la vida de verdad.

 

Mientras un rayo de luz ilumina a la guitarra de Yupanqui

alumbrando el camino bombardeado

de clavos de silencios en la oscuridad.

 

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