martes, 25 de abril de 2023

LA ISLA DESIERTA, de ROBERTO ARLT

Aquí encontré en youtu.be una versión para radioteatro muy bien actuada y con muy buen sonido.

La interpretación de Cipriano no está basada en verlo como un mulato "chanta" y poco confiable pero con seductoras condiciones de líder especulando con los deseos de los que sufren su situación de rutina y exigencias en una vida frustrante, que sólo puede tener sentido para los que tienen poder sobre ellos. Sería, según esta interpretación, (guiándonos por el hecho de que Arlt sostenía ideas anarquistas, contrarias al poder sobre la libertad de los seres humano), que bien podría ser el símbolo de los líderes políticos que aprovechan los deseos de la gente para construir poder sobre ellos, desentendiéndose de su destino cuando intenten seguirlo. Todos se perjudicarán, menos él...

 Por el contrario, Cipriano en esta versión está representado como un pobre viejito un poco "chapíta" que compensa su frustración con sus fantasías, que quizás él mismo las haya creído. Frustración que es compartida por el personal de la oficina, aunque éstos no se den cuenta, pues no lo ven como uno de ellos,  limitación que también comparten en el trato entre oficinistas, basado en la burla aceptada como normal. Y el nudo que no pueden desatar es ése: para salir de la frustración  compartida, y lograr realizar la fantasía que expresan sus deseos comunes, deben superar las limitaciones individualistas (cuidar su propia quintita, desentendiéndose de la necesidad de un proyecto común, "salvate vos y los otros, allá ellos"). 

Cuando llega el momento de las definiciones que no dan lugar a escapar de la situación (lo que significa la palabra "crisis"), "arrugan " volviendo a su comportamiento habitual, el "real" (que en realidad está basada en la hipocresía, fingir lo que no sienten, para aceptar la situación sin cambiarla en lo más mínimo). No advierten que eso también es una fantasía, pues no podrá evitar el desenlace inevitable, pes no lograr conservar su situación anterior, no deseada, pero preferida por su temor alcambio y su apego a una zona que no podemos llamar de confort precisamente.

Queda abierta en la cabeza del público la pregunta que Arlt no pone en palabras en la obra, pero queda flotando...: Qué harán ahora que los han despedido? (inclusive si les pagan la indemnización justa que les correspondería): ¿La emplearán para seguir con su costumbre de intentar salvarse por su cuenta, o se animarán a intentar realizar sus deseos, ya sea el de la poco creíble isla desierta, o algún otro real? ¿Lo harán compartiendo su nueva vida, ahora se han encontrado y reconocido ante los demás sin caretas? ¿O intentarán realizarlo por su cuenta?

Y para todos, (me refiero al público, no sólo a los personajes), la gran pregunta:

¿Qué hacemos con nuestra vida? Qué actitudes tomamos? ¿Que deseamos y qué estamos dispuestos a hacer para lograrlo? ¿Podemos seguir  a los Ciprianos que nos prometen un paraíso deseado pero mágico, sin ningún compromiso para hacerlo realidad, empezando por cambiar nosotros mismos? ¿Continuaremos prefiriendo la incómoda comodidad de seguir como  siempre, quejándonos como Don Manuel ? Daría la impresión de que las cosas a veces llegan a un punto en que ya las burlas entre nosotros ya no son posibles. 

https://www.youtube.com/watch?v=BmCH3c4HhAk&t=18s

https://www.youtube.com/watch?v=3AOjzqKkQJI

https://www.youtube.com/watch?v=OnPOYlWfL-8

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