martes, 14 de noviembre de 2023

SOBRE LAS SOMBRAS


La conocí un 11 de setiembre

entre gritos y banderas de rabia y espanto

cuando un tsunami de sombras que cayó sobre Santiago

se proyectaba amenazante hacia nosotros.

 

Ella venía con su sombra detrás

y la mía se proyectaba delante de mis pasos.

No nos sentíamos atraídos por ellas,

nuestros cuerpos, nuestras voces, nuestras miradas y sonrisas

nos convocaban al encuentro.

 

Yo necesitaba su rostro brillante, su alegría esencial,

como un pedacito de sol que sonreía.

Ella se sentía atraída por ese aire como ausente y distraído

que en realidad registraba sutilmente las voces, los gestos, la manera de ser y comportarse

como un paisano silencioso atento al entorno de la pampa

--Podés pasar inadvertido y tus antenas están captando todo tu alrededor y sus devenires,

solía decirme.

Pero yo interiormente sabía 

que mis antenas sobre todo la captaban a ella.

 

Bien mirado, yo nunca fui su sombra.

Jamás seguí sus pasos.

Ya sabía

que entre sombras monstruosas

y nuestras propias sombras

no podíamos transitar un camino común,

y eso a su vez nos atraía,

nos aferrábamos a cada momento

sabiendo que los tiempos de terribles 

se no venían encima y lo cubrirían todo.

 

Cuando llegaron finalmente

no pudimos despedirnos

pero sabíamos

que volveríamos con nuestras propias sombras.

 

Construimos cada cual su propia vida

con sus luces y sombras.

No somos más dos deseos que se encuentran.


Pero cuando la evoco,

vuelvo a ver su sonrisa

y siento que en mi interior, junto a mis huesos y mis sueños,

está ella, ayudándome con su presencia ausente

a comprender que la vida

siempre es posible y necesaria,

pese a todas las sombras

y a todas las tormentas.


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