por Luis F. Gobea
Darse un gusto, un deseo largamente
anhelado, es una vivencia muy intensa que a uno lo aleja de toda otra
realidad que no sea verlo cumplido. Tiene algo de místico, o al menos de
fantástico, pues nos transporta a otra dimensión de nosotros mismos.
Cuando por fin pude comprar el
televisor hd de 70 pulgadas, me sentí inmensamente feliz.
Una vez instalado, me apoltroné en el sillón dispuesto a disfrutarlo
como un momento único, inolvidable.
Veía con todo detalle y nitidez imágenes que me hacían estar inmerso en
esa realidad virtual y vívida a la vez.
Desfilaban ante mi visión paisajes impactantes, seguidos de escenas
armoniosas que me llegaban a lo más profundo. Una bandada de aves dibujaba sus
figuras cambiantes en el cielo, como transmitiendo un mensaje cifrado.
De repente, un pájaro se apartó de
la bandada, y con maravilloso realismo salió de la pantalla y se dirigió
suavemente hacia mí. Me quedé asombrado, sin poder creer lo que estaba viendo.
El pájaro sobrevolaba ante mí, caminaba aleteando sobre la mesa, se
dirigía a la ventana, cantaba suavemente, mientras yo no podía salir de mi
asombro. ¡Cuánto ha avanzado la tecnología!, exclamé en un suspiro.
Para mayor asombro aún, el pájaro ahora me dirigió la palabra, como si
monologara.
“La tecnología avanza cuando
primero lo hace la imaginación humana. Esto que estás viviendo lo viste hace
muchos años en alguna película, en la que los personajes salen de la pantalla
para dialogar e interactuar con los espectadores. La mujer soñada que cobra
vida y se relaciona con su admirador, y algunos otros films que seguro
recuerdas… Y antes, en el teatro, cuando los actores bajaban del escenario y se
comunicaban con el público.”
“Es cierto… Pero esto no es una
ficción en la pantalla. ¿Cómo lo lograron?”
“Te podría hablar de algoritmos
y de micrófonos que captan tus palabras, y sensores que captan tus
pensamientos… Pero no estoy aquí para explicar nada. Vívelo, tu imaginación es
la que vale y la que crea las maravillas que se hacen realidad. Disfruta de
ella, y de este momento, y deja la explicación a los científicos. ¿Acaso miras
a los magos y prestidigitadores para tratar de adivinar cómo hacen sus trucos?”
Sólo recuerda esto: vives como
lo hayas imaginado, imaginando como si lo vivieras… La maravilla y la magia
están en tu interior…”
Y dicho esto, volvió a la
filmación y continuó su vuelo.
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